Paloma Corredor

Autor: MANUEL HIDALGO
Los problemas que genera el abuso del ordenador no son sólo físicos, sino también psicológicos. La adicción a internet es un uso excesivo del ordenador con síntomas cognitivos, conductuales y fisiológicos. A veces es necesario hacer terapia psicológica, ya que se utiliza internet como una vía de
escape de problemas que no se quiere afrontar.
La doctora Kimberly Young, psiquiatra de la Universidad de Pittsburg (EE. UU) y creadora del Center for On-Line Addiction, ha establecido estos criterios para diagnosticar el llamado Síndrome de la Adicción a Internet.
1. Responder afi rmativamente a cinco o más de las cuestiones es una señal clara de alarma:
• ¿Se siente preocupado con internet (piensa sobre su conexión anterior o futura)?
• ¿Necesita conectarse cada vez durante más tiempo para lograr la misma satisfacción?
• ¿Ha hecho repetidos esfuerzos infructuosos para controlar, reducir, o parar el hábito de conectarse?
• Cuando lo ha intentado, ¿se ha sentido inquieto, malhumorado, deprimido o irritable?
• ¿Se queda conectado más tiempo del que en principio había planeado?
• El estar conectado a internet, ¿ha causado la pérdida de alguna relación o evento?
• ¿Ha mentido a algún ser querido o terapeuta sobre el tiempo que realmente pasa en la Red?
• ¿Se conecta para evadirse de los problemas u ocultar un malestar?
2. Para combatir el problema, la doctora Young propone una serie de herramientas:
• Cambiar los hábitos de conexión. Por ejemplo, si lo primero que hace una persona al levantarse es comprobar su correo electrónico, se le pide que no lo haga hasta después de la cena.
• Utilizar interruptores externos. Se trata de usar los recados y las cosas por hacer como señales que indican que hay que desconectar el ordenador y pasar a otra cosa.
• Fijar metas. Para evitar las recaídas se puede elaborar un horario realista, con conexiones frecuentes, pero breves. Al fi n y al cabo, internet es útil y, en muchos trabajos, necesario. No se puede pretender la abstinencia total.
• Cultivar una actividad alternativa. Sobre todo, algo que al adicto le guste mucho y haya dejado de hacer por pasarse las horas muertas frente a la pantalla.