M.Guisasola

Autor: AGEFOTOSTOCK
¿Por qué algunos tratamientos oncológicos funcionan en ciertos pacientes y no en otros? La respuesta está en las particularidades genéticas individuales.
Hace dos años, Maribel y Sara (de 49 y 52 años) se enfrentaban al mismo diagnóstico: cáncer colorrectal avanzado, con metástasis. Según las estadísticas, las probabilidades de supervivencia a un año eran realmente escasas para ambas. Las dos recibieron el mismo tratamiento en diferentes hospitales, una combinación de quimioterapia y cetuximab (Erbitux), un nuevo fármaco biológico que, combinado con la quimioterapia estándar para ese tumor, podía mejorar el pronóstico de la enfermedad, incluso en fases avanzadas. Maribel respondió a los fármacos y sigue con vida.
Desgraciadamente, ése no fue el caso de Sara. ¿Qué hizo que una paciente se beneficiara del tratamiento y la otra no? La respuesta acaba de darla el estudio Crystal, presentado en el Congreso Mundial de Oncología Médica celebrado en Chicago y en el que, al igual que Maribel y Sara, estaban incluidos centenares de pacientes de toda Europa.
El estudio destaca el peso de las particularidades genéticas individuales en el desarrollo y el pronóstico del cáncer. En este caso, cómo una mutación en un gen concreto (el gen KRAS) marca la diferencia en la respuesta de los pacientes de cáncer colorrectal al tratamiento con Erbitux, un anticuerpo monoclonal.
Un paso importante. Como revela el estudio, el 40% de los pacientes de cáncer de colon tienen mutado ese gen y, por esa razón, no responden al tratamiento con dicho fármaco. En el 60% restante, que tienen la versión normal (no mutada o “nativa”) del gen, la adición de cetuximab a la quimio no sólo mejora el pronóstico (la probabilidad de que sobrevivan un año sin que el tumor haya crecido es del doble respecto de quienes reciben sólo quimioterapia), sino que se contempla ya como tratamiento estándar en fases más tempranas de la enfermedad.
“El estudio supone un paso más haciaese santo grial que es la medicina personalizada”,declara Julie Garlow, directora del Comité de Comunicaciones de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO). “Si la meta actual en oncología es diseñar tratamientos personalizados, saber quiénes van a responder o no a un fármaco concreto supone un paso importante; por un lado, permite aplicar los tratamientos a los pacientes que van a beneficiarse de ellos; por otro, conduce a la investigación de nuevas vías moleculares y nuevos fármacos capaces de actuar allí donde no actúan los existentes”, asegura el experto.
El estudio abre también la puerta a un nuevo enfoque más economicista
en el tratamiento del cáncer. Dado el elevado coste de los fármacos biológicos (el tratamiento con Erbitux cuesta unos 5.000 € al mes por persona), realizar tests
genéticos a los pacientes, para así poder dar los fármacos sólo a quienes extraen
beneficios de ellos, supondría un enorme ahorro para los sistemas sanitarios.
“Los avances de los últimos años en cáncer colorrectal están cambiando la
historia de una enfermedad que, cuando se diagnostica en estadíos localizados, es
totalmente curable”, asegura el dr. Eduardo Díaz Rubio, catedrático de Oncología
de la Universidad Complutense de Madrid y jefe del Servicio del Hospital Clínico
Universitario San Carlos de Madrid.
“
Desgraciadamente, vemos demasiados casos de este cáncer en estados avanzados y para esos pacientes teníamos pocas cosas que ofertar hasta hace poco. Ahora, la situación está cambiando. Además de la cirugía y la quimioterapia, tenemos tratamientos dirigidos contra dianas moleculares gracias a los nuevos fármacos. Por primera vez, nos permite disponer de un marcador biológico (el gen KRAS) que permite realizar un test genético para la selección objetiva de pacientes. Ésa es la gran novedad, el salto hacia una medicina personalizada”, añade. Y es que no podemos hablar de cáncer, sino de cánceres. Hoy se conocen 250 distintos, que, además, evolucionan de forma diferente en cada persona. “Tenemos que trabajar en lo que llamamos firmas genéticas, que explican el desarrollo de un tumor en cada paciente individual”, señala el dr. Díaz Rubio, y añade: “Es biología pura. Cada persona tiene una huella genética única que la hace diferente. Esas particularidades determinan tanto la posibilidad de generar un tumor, como su pronóstico y la respuesta a un tratamiento”.
9 CLAVES QUE DEBES CONOCER
1. El cáncer colorrectal es el segundo en incidencia en el hombre, tras el de pulmón, y también el segundo en la mujer, tras el de mama.
2. Cada año se registran, aproximadamente, unos 25.000 casos nuevos de este tipo de cáncer en España y unos 370.000 en toda Europa.
3. El colon y el recto son partes del sistema digestivo que extraen agua y nutrientes de los alimentos, y almacenan los desechos hasta que son expulsados del organismo.
4. Entre un 30% y un 40% de los pacientes que padecen cáncer colorrectal tienen antecedentes familiares de la enfermedad.
5. Una dieta pobre en fibra y rica en alimentos procesados, y el exceso de peso son factores de riesgo para desarrollar el tumor.
6. Todos los tumores colorrectales malignos comienzan como pólipos adenomatosos “benignos”.
7. La colonoscopia tradicional es una prueba diagnóstica y terapéutica a la vez porque, en presencia de un pólipo, permite extirparlo y evitar que evolucione a cáncer colorrectal.
8. Otra prueba, la de hemorragias ocultas, requiere el empleo de unas tiras que permiten ver si hay pérdida de sangre en las heces.
9. Hoy, los especialistas recomiendan la colonoscopia a todos los pacientes que cuenten con antecedentes familiares de la enfermedad y/o que padezcan hemorragias ocultas.