Marisol Guisasola

Autor: SRB
Hay algo más atractivo que una sonrisa de encías perfectas y unos dientes sanos y bien implantados en ellas? Según los asesores de imagen, no, y los médicos están de acuerdo.
“Unas encías sanas son a menudo reflejo de un buen estado de salud general”, señala el dr. Juan Blanco Carrión, presidente de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA). “En cambio, las personas que sufren de enfermedad de las encías no sólo padecen un problema dental, sino que tienen mayor riesgo de otras patologías inflamatorias crónicas, como la artritis reumatoide o la dolencia cardiovascular (y sus consecuencias de ictus y ataques cardiacos)”. ¿La explicación? Las bacterias presentes en las encías provocan una inflamación silenciosa crónica y pueden dar lugar a enfermedades inflamatorias en el resto del organismo.
“Incluso con dientes de aspecto sano, unas encías sangrantes son señal de problemas y razón suficiente para consultar al dentista”, explica el dr. Blanco Carrión. Y es que, por alarmante que suene, las bacterias presentes en la boca apenas necesitan 24 horas de “trabajo” para empezar a generar patología de las encías. De ahí la recomendación de cepillar los dientes al menos dos veces al día.
Pero no sólo es un problema de higiene. Si fumas, eres mujer, padeces bruxismo (rechinar de dientes), tienes los dientes mal alineados, tu dieta es rica en azúcares y pobre en vitamina C... tienes también más papeletas que la media para desarrollar gingivitis (inflamación de las encías). Lo que es peor: si no te la tratas, ésta puede conducirte a una periodontitis avanzada y a la pérdida de dientes.
En dos fases
Y es que si la placa dental no se elimina debidamente, se va acumulando en forma de película. “Una vez formada, esa película de bacterias empieza primero a inflamar las encías y luego a destruir el tejido gingival, haciendo que las encías se retraigan progresivamente –explica el dr. Blanco Carrión–. Es lo que se conoce como periodontitis, una forma avanzada de la enfermedad. En ese estadío, las encías se debilitan y forman bolsas en los dientes. Bacterias especialmente perniciosas se acumulan en esas bolsas, provocando aún mayor destrucción. A medida que la periodontitis progresa, va dañando el tejido más profundo y finalmente afecta al hueso, lo que hace que se pierda tejido óseo y que el diente se mueva”. En realidad, en la boca viven cientos de bacterias diferentes y nuestro organismo está librando una batalla continua para mantener la placa a raya, de ahí la importancia de eliminarla.
Factores de riesgo
Aunque la edad es uno de ellos, la enfermedad de las encías no es exclusiva de las personas mayores. Además de una mala higiene oral y de la susceptibilidad genética (las personas con antecedentes familiares de la enfermedad tienen más probabilidades de desarrollarla), una dieta rica en azúcares e hidratos de carbono refinados (bollería, refrescos azucarados, chucherías, dulces...) puede aumentar el riesgo de gingivitis incluso en adolescentes (según estadísticas recientes, el 50% de los jóvenes tienen algún grado de enfermedad gingival).
Enfermedades como el síndrome de Down, la leucemia, la infección por VIH, la diabetes, el síndrome de Sjögren (que incluye el síntoma de boca seca) y algunos medicamentos que reducen el flujo de saliva (más de 400 fármacos diferentes lo hacen) también aumentan el riesgo. ¿Y por qué las mujeres tenemos más probabilidades de desarrollarla? La respuesta está, una vez más, en las hormonas sexuales femeninas, que hacen que las encías se inflamen más fácilmente (como saben muchas mujeres, las encías sangran a menudo durante los días previos a la regla y durante el embarazo). Fumar agrava el problema. El tabaco es enemigo de nuestros dientes. Además de dotarlos de tono amarillento y mal aliento, el tabaquismo es otro factor de riesgo elevado para la enfermedad de las encías. Aunque la enfermedad no aparece de un día para otro y hay margen para actuar.
¿Qué podemos hacer para evitar la pérdida de dientes? La primera recomendación es, sin duda, la visita al dentista. Esa consulta es aún más urgente ante señales como sangrado regular al cepillarnos o al usar la seda dental; descoloración de las encías (deben tener un aspecto rosado y firme, no rojizo e inflamado); retracción de las mismas; dientes que se mueven; mal aliento constante...
Buscando soluciones
“Un examen minucioso y pruebas de rayos X pueden determinar la extensión de la enfermedad”, señala el presidente de la SEPA. Cuanto antes se detecte y trate, más sencillo será el tratamiento. Una higiene dental rigurosa puede revertir muchos casos de gingivitis. En otros, el dentista puede realizar una limpieza profesional y recetar enjuagues antibacterianos para controlar el problema. En cambio, una periodontitis bien instalada no es tan fácil de subsanar y puede requerir diversos tratamientos, tanto por un dentista como por un periodoncista (dentista especializado en el tratamiento de la enfermedad de las encías). El tratamiento puede incluir:
• Raspado y alisado radicular. Es un método de limpieza profesional que se realiza con anestesia y que implica raspar la placa y el cálculo, tanto por encima como por debajo de la línea de las encías.
• Antibióticos. A menudo, estos y otros medicamentos se emplean conjuntamente con el raspado y alisado para tratar la infección. Se pueden administrar de forma sistémica (por vía oral) o en aplicación local, colocados sobre las bolsas de las encías.
• Cirugía. En casos avanzados puede ser necesario abrir las encías para su limpieza y luego suturarlas para que se ajusten mejor a los dientes.
• Injerto gingival. Si el tejido está retraído, el dentista puede injertar tejido gingival de otra parte de la boca que reemplaza al tejido perdido y mejora el pronóstico.
10 PASOS PREVENTIVOS
1. Cepíllate los dientes dos veces al día, dos minutos y utiliza la seda dental diariamente.
2. Emplea un dentífrico que contenga flúor.
3. Usa un cepillo con cerdas suaves. Los eléctricos limpian mejor alrededor de los dientes.
4. Renueva el cepillo cada 3 o 4 meses.
5. Evita los hidratos refinados y los alimentos ricos en azúcar y busca los ricos en vitaminas C y E. Los naturópatas recomiendan también suplementos de calcio, magnesio, silicio y fósforo.
6. No fumes. El tabaco irrita las encías.
7. Acude al dentista al menos dos veces al año.
8. Controla el estrés. Seca la boca y reduce la capacidad de combatir infecciones.
9. Evita el bruxismo. Al rechinar de dientes ejerces una presión lesiva sobre los tejidos.
10. Usa agua a presión. Si tienes ya la enfermedad, consulta la conveniencia de usar irrigadores a presión para mejorar la limpieza.