En la Consulta

Los enemigos de la piel de tu hijo

  • Comentarios

Una pequeña erupción... ¿y al pediatra de cabeza? En nuestro país, se calcula que alrededor del 6% de las consultas en Atención Primaria tienen como objetivo averiguar qué es eso que le ha salido al niño. Parece un porcentaje bajo, pero es que en realidad somos muy propensos a preguntar por una mancha o una irritación aprovechando que ya estamos en la consulta para otro asunto, como por ejemplo una revisión. Y eso que la piel de los más pequeños es propensa a irritaciones, erupciones y picores. Aunque estas afecciones son casi siempre las mismas y muchas de ellas no necesitan llegar hasta el especialista para resolverse. “Todo depende de la gravedad del caso y también del pediatra, porque los hay que saben mucho de dermatología y pueden controlar incluso la dermatitis atópica”, explica el dr. Antonio Torrelo, jefe de la sección de Dermatología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Lo que sí debemos tener en cuenta es que su piel no es como la nuestra. Lo único que tienen en común con los adultos es que necesitan una visita al médico para solucionar el problema.

1. Dermatitis del pañal

Síntomas: la piel que permanece tapada por el pañal está roja y ligeramente inflamada. El bebé está inquieto y llora sin motivo aparente. Los niños más mayores pueden rascarse.

Qué es: una erupción que aparece especialmente cuando los niños empiezan a comer sólidos, coincidiendo con los brotes de dentición o con episodios de diarrea.

Qué hacer: es más fácil de prevenir que de curar. Para lograrlo hay que intentar que la zona permanezca lo más limpia y seca posible. Para ello hay que cambiar los pañales lo antes posible (el mejor pañal no es el más absorbente sino el que se cambia pronto), lavar con agua y un jabón muy suave, procurar que pase un rato cada día sin pañales y usar por las noches una pomada a base de óxido de zinc. Pero si el problema ya ha aparecido conviene lavar la zona en cada cambio de pañal utilizando agua templada escurrida (nunca frotar) sobre la piel con ayuda de una esponja. Hay que emplear jabón de avena y aclarar a conciencia. Después, dejar secar al aire o con el secador de pelo en la posición de aire frío. Y no utilizar polvos de talco.

Acudir al pediatra si... el niño no mejora en tres días, duerme mal, la piel se pone en carne viva o sangra, aparecen ampollas o el enrojecimiento se extiende más allá de la zona del pañal.

2. Pediculosis capitis (piojos)

Síntomas: el niño se rasca la cabeza a menudo, sobre todo la nuca y detrás de las orejas. En ocasiones, los ganglios linfáticos de la parte posterior del cuello aparecen inflamados.

Qué es: los piojos son parásitos difíciles de detectar en su fase adulta, es más sencillo ver las liendres pegadas al cabello y se transmiten fácilmente de una persona a otra a través del contacto personal o al compartir objetos personales.

Qué hacer: para los menores de dos años la solución pasa por utilizar la liendrera (un peine especial, preferiblemente de metal, con una separación entre las púas de 0,1 mm) y la dimeticona, una silicona que al secarse sobre el cabello asfixia a los piojos. Es un tratamiento que no es tóxico y que, aplicado en dos tandas separadas por 7-10 días, tiene una eficacia más que aceptable. Para los mayores de esa edad se amplía la gama de pediculicidas (insecticidas de uso externo) que se puede aplicar y, sobre todo, hay que enseñarles a prevenir un nuevo contagio.

Acudir al pediatra si... después de tres aplicaciones correctas del pediculicida los piojos no desaparecen. “Estos parásitos pueden desarrollar resistencias a los tratamientos. En ese caso el de atención primaria o el dermatólogo tiene que cambiar el tratamiento por otro que sea eficaz”, explica el dr. Antonio Torrelo.

3. Dermatitis atópica

Síntomas: la piel presenta unas lesiones enrojecidas y secas. El picor es el otro síntoma y hace que los niños muy pequeños sufran irritabilidad constante. Qué es: la manifestación cutánea de la atopía, un trastorno que también se puede revelar a través de otras patologías como el asma, la rinoconjuntivitis o las alergias alimentarias. La prevalencia de la dermatitis atópica ha ido crecido a lo largo de las últimas décadas y se calcula que, en este momento, la sufren hasta el 20 % de los niños. Suele empezar a manifestarse dentro del primer año de vida, a partir de los dos o tres meses, y es una dolencia crónica. A menudo existe un componente hereditario, en la familia puede haber más pacientes atópicos.

Qué hacer: en caso de brote severo hay que seguir una serie de pautas. Toma nota: 

Duchar al niño una vez cada dos días sólo con agua templada. El jabón, que debe ser especial para pieles atópicas, se debe emplear únicamente en las zonas más sucias. 

Secar mediante toques. Nunca frotar. 

Con la piel todavía húmeda, aplicar las cremas con corticoides en las zonas con dermatitis y las hidratantes en el resto. 

Vestirle con prendas de algodón

No utilizar suavizante en la colada. 

Comprar un humidificador. La baja humedad ambiental es uno de los enemigos de la piel con DA.

Acudir al pediatra si... las lesiones no mejoran con los productos hidratantes especiales para DA que se utilizan de base.

4. Molluscum contagiosum

Síntomas: aparecen unas pequeñas protuberancias redondeadas, lisas y de color carne, y con una diminuta depresión en el centro en muslos, glúteos y abdomen que ni pican ni duelen.

Qué es: detrás de estas manchas se esconde un poxavirus altamente contagioso que hay que eliminar.

Qué hacer: hay que extirparlos uno a uno mediante varios sistemas quirúrgicos que se utilizan combinados con anestesia local, como crioterapia -congelación de las lesiones–, tratamiento con láser, electrocauterización vaciando el núcleo central con una aguja eléctrica y curetaje –raspado de las lesiones–. También existen medicamentos que completan el tratamiento.

Acudir al pediatra si... la respuesta es siempre, para que el especialista los pueda eliminar cuanto antes. “Porque se extienden, producen eczemas... Las verrugas dan menos problemas, pero los moluscos son mucho más contagiosos, dan más la lata y son más visibles”, explica el dr. Antonio Torrelo.

5. Verrugas

Síntomas: las más frecuentes entre los niños son las planas; lesiones lisas, de color amarilloparduzco que salen, sobre todo, en el rostro.

Qué son: unos pequeños tumores cutáneos, causados por el virus del papiloma humano.

Qué hacer: la mayoría desaparecen de forma espontánea, pero se pueden destruir con crioterapia o productos químicos descamantes. Prevenir su contagio es difícil, pero puedes ayudar a que no aparezcan en la planta del pie (las casos más dolorosos), procurando que el niño no ande descalzo en casa o en la piscina.

Acudir al pediatra si... siempre. “Si tienes un método no doloroso, y generalmente lo hay, o a no ser que se considere que el tratamiento es peor que la solución, si se pueden quitar es mejor quitarlas”, explica el dr. Torrelo.

LAS QUE NO TE DEBEN PREOCUPAR

“Muchas de las afecciones que sufre el recién nacido son transitorias y no revisten importancia. Las “engordaderas”, que es el término que se suele emplear para estas afecciones, en realidad no significa nada, sino que engloba varias manifestaciones en la piel, como por ejemplo las pústulas por la cara y el cuero cabelludo, el acné neonatal o la dermatitis seborreica (costra láctea). La mayor parte de estos problemas son reacciones fisiológicas, que se solucionan por sí solas en el trascurso de las primeras tres o cuatro semanas de vida”, explica el dr. Antonio Torrelo.

CORRIENDO AL MÉDICO

Si el niño tiene fiebre u otros síntomas asociados a la erupción.

Cuando es peor en los pliegues de la piel o aparecen manchas, ampollas o decoloración, y el bebé tiene menos de tres meses.

Si no hay mejoría después de tres días de tratamiento o las áreas de la lesión aparecen húmedas, rojas o supuran.

La erupción se extiende más allá del pañal o el pequeño se rasca de forma considerable.

Publicidad
Publicidad
Publicidad