La homeopatía intenta reducir estornudos, lagrimeos y congestión nasal con medicinas naturales, ¿te atreves a probar?
Los alérgicos al polen ya llevan semanas sufriendo las consecuencias de un invierno tan lluvioso que ha permitido a las plantas florecer con fuerza esta primavera: moqueo incesante, picor en la garganta y estornudos constantes son ahora sus inseparables compañeros.
Para contrarrestarlos, lo más habitual es recurrir a antihistamínicos o esteroides, pero esta alergia también se puede tratar con terapias no convencionales.La homeopatía es una de estas opciones. Se basa en el principio de similitud: una sustancia que resulta tóxica puede curar cuando se toma en dosis muy pequeñas, de forma que el organismo reaccione y se regule.
La homeopatía actúa como una frecuencia física, equilibrando y modulando, por eso no produce efectos secundarios ni tiene contraindicaciones, afirma el dr. Santiago de la Rosa (www.ropaz.net), presidente de los médicos naturistas del Colegio de Médicos de Madrid, y añade: No va a guillotinar los síntomas, sino que los utiliza para buscar el remedio más adecuado. Los medicamentos homeopáticos contienen una serie de sustancias en cantidades infinitesimales.
Si se administrase esa composición a personas sanas en una proporción mayor le produciría síntomas similares a los que pretende curar. Esta terapia no sirve para todas las dolencias, pero sí para la alergia. El creador de la homeopatía, el doctor Samuel Hahnemman, constató en el siglo XVIII que cada persona tiene una evolución diferente de la enfermedad según sus características personales, por lo que el homeópata pregunta al enfermo tanto por sus síntomas físicos como por sus hábitos de vida (lo que come y bebe, si fuma...) e incluso por su carácter. Los tratamientos personalizados son una de las señas de identidad más características de la homeopatía.
Manual de instrucciones
En cualquier farmacia puedes encontrar el medicamento homeopático que te recete el médico y unas 25 en todo el país disponen, además, de un laboratorio de fórmulas magistrales. César Valera, presidente de la Asociación Española de Farmacéuticos Homeópatas (www.aefhom.org), sostiene que en un 10% de las farmacias españolas el personal está formado en homeopatía. Una formación necesaria, ya que el 23% de la población ha recurrido alguna vez a esta terapia, según el estudio sobre uso y hábitos de consumo de las terapias naturales en España realizado por COFENAT (Asociación de Profesionales de las Terapias Naturales).
Estas medicinas se venden en glóbulos o gotas y conviene tener en cuenta algunas pautas cuando hay que tomarlas por vía oral o sublingual:
• Hay que consumirlas en ayunas (media hora antes o después de las comidas).
• No conviene fumar antes o tomar sustancias con mentol, para asegurar así la correcta absorción.
• No conviene tocar los gránulos con los dedos, ya que están impregnados. Es mejor administrarlos directamente con el dosificador que traen los tubos en los que vienen.
Para elaborar estos medicamentos se usan 2.800 sustancias diferentes, de las cuales 1.200 son de origen vegetal. Se extrae su esencia hasta conseguir una tintura madre y después se va diluyendo. Puede que las medicinas homeopáticas sean algo más caras que las alopáticas (los fármacos de toda la vida), pero Valera piensa que el tratamiento sale igual de precio porque no necesitan combinar varios medicamentos: cuando un traumatólogo receta un antiinflamatorio, automáticamente prescribe también un protector para el estómago, con lo que el paciente al final está polimedicado y se lleva a casa no un medicamento, sino dos.