Ana Calvo
La elección de una talla de sujetador adecuada no sólo responde a una necesidad estética sino a una manera de cuidar nuestra salud. La piel, la espalda y los senos son los primeros perjudicados que se resienten de los usos de tallajes inadecuados en nuestra ropa interior.
Sin embargo, si observamos con detenimiento, son varios los síntomas que nos alertan de que no estamos utilizando la talla de sostén que deberíamos.
Te mostramos los más llamativos:
- La espalda de nuestro sujetador es la primera voz de alarma que nos avisa. Si el cierre no está en posición horizontal y perfectamente alineado con la parte delantera, significará que estamos utilizando una talla inadecuada de contorno, por lo que reduciendo así la capacidad de sujeción de nuestro sostén, limitándose esta a los tirantes.

- La entrecopa, el punto en el que se unen las dos copas de la parte delantera, debe quedar siempre ajustada al cuerpo. De lo contrario, significará que estamos utilizando un tallaje de copa inferior al que precisamos.

- Los aros, en el caso de que los tenga, nos darán también una información muy útil sobre el buen o mal uso de la elección de talla de nuestro sostén. Si estas varillas apoyan sobre los senos será un síntoma negativo, pues no significa otra cosa que el uso de una talla menos a la que necesitamos.

- La prueba de fuego final será el testeo. La capacidad de movimiento que nos permite nuestro sujetador sin que se modifique en ningún caso su posición adecuada. Si se desplaza hacia los lados o de arriba abajo al movernos nosotras, deberemos volver a tomarnos las medidas de nuestro contorno y busto y elegir esta vez la talla adecuada que nos corresponde.
