El inicio del curso académico
no ha podido ser más
agitado. La decisión tomada
por diferentes administraciones
autonómicas de
aumentar las horas lectivas de los profesores
para reducir el número de contratados
interinos ha abierto la caja de
los truenos.
Para los gobiernos regionales,
se trata de ajustes necesarios
en estos momentos de crisis; para los
sindicatos, sin embargo, serios recortes
a la calidad de la enseñanza pública.
Mujer hoy ha reunido a tres profesionales
que representan a las partes en
conflicto y que además tienen hijos.
Tras el debate, soprende que, en lo
esencial, están de acuerdo: el modelo
educativo no satisface a nadie.
Mujer hoy. ¿Son inevitables los recortes
en Educación?
Alicia Delibes. Estamos sin dinero, los
profesores tienen un horario lectivo
por ley de hasta 21 horas y nosotros
lo único que hemos hecho ha sido
decir que, en vez de quedarse con un
máximo de 18, lo amplíen a 20. Es una
medida razonable porque es absolutamente
necesario este ajuste. Hay que
ser conscientes de que la situación
económica en España es gravísima.
Carmen Guaita. Estamos sumergidos en
una crisis económica muy mal gestionada
y seguimos sin tocar duplicidad de
administraciones, decenas de derroches,
gastos suntuarios dobles y triples… en
todas las áreas. Tocan la educación y no
otro montón de gastos superfluos que nos han llevado a donde
estamos ahora. La educación
debe estar preservada al máximo
de recortes porque estamos
hipotecando el futuro de varias
generaciones.
Mª Luisa Capell. Los profesores
no se quejan de las dos horas
lectivas de más, se quejan de
la falta de apoyos que tienen y
de que el número de niños por
aula se ha aumentado. Las dos
horas lectivas son una excusa, el fondo del
problema es otro mucho más profundo.
¿Esta medida afecta en la calidad de la
Educación?
A.D. No va a afectar en nada a la calidad de
la educación. Incluso me atrevería a decir
que va a ser al revés, que puede beneficiarla,
porque el buen profesor –el que tiene
más experiencia y una oposición sacada–
va a llegar a más niños. Se está dramatizando
la medida porque, para empezar, hay
muchos profesores que ya estaban dando
20 horas de clase.
M.L.C. El problema no radica en dar dos
horas más. En mi instituto tenemos hasta
tres niños de integración por aula, más
otros cuatro con desfases curriculares, más
otros cuatro inmigrantes que no saben
nada, más los absentistas que salen de
sus casas pero no llegan al colegio... El
resultado es un profesor desmotivado
y desbordado. Si tuviésemos una profesora
de compensatoria que nos sacara
de clase a los alumnos con desfase;
otra profesora de integración para los
niños que necesitan ayuda; una trabajadora
social para los absentistas... podríamos
dedicarnos solo a enseñar. Los profesores
de apoyo son necesarios y se han
reducido o eliminado.
A.D. Pero esas ayudas no se están
tocando con esta nueva norma.
Solo estamos tocando las horas
lectivas. Todo lo demás es manipulación.
No estamos suprimiendo
la integración, ni los apoyos
y desdobles
C.G. Conviene recordar que los
profesores de la enseñanza concertada
tienen 25 horas lectivas,
frente a las 20 que van a tener los
de la pública después de subirles
estas dos horas.
M.L.C. Es verdad que trabajan más horas
que en la escuela pública, pero no han
hecho una oposición y ganan prácticamente
lo mismo que nosotros.
Entonces, ¿las quejas de los sindicatos y
profesores responden a otras cuestiones?
C.G. Decir que estamos protestando simplemente
por las horas lectivas es una información
sesgada de la prensa. Parece que
todos los problemas han empezado ayer
con la medida de las 20 horas. En menos
de dos años a los profesores se les ha recortado
brutalmente el sueldo, en ocasiones
muy por debajo del IPC, desde hace más
de 10 años; se les han congelado las pensiones,
se les ha eliminado la posibilidad de jubilación anticipada a quienes
tenían problemas físicos,
psíquicos o de agotamiento;
se ha disminuido la oferta de
empleo público; se han recortado
los programas...
A.D. Si el problema no está en
las horas, se trata de una excusa
para movilizar a los profesores.
Zapatero les rebajó el
sueldo un 5% y los sindicatos
no se movieron. Espero que los
profesores, individualmente, reflexionen
sobre la manipulación política que están
haciendo los sindicatos de izquierdas que
apoyan al gobierno socialista.
C.G. La medida también va a afectar al profesorado
interino, que tenía empleo precario
y que se ha convertido en una enorme
burbuja que han dejado crecer artificialmente.
Los profesores están hartos del
maltrato porque llueve sobre mojado.
A.D. Utilizar la palabra “maltrato” es una
auténtica manipulación de los sindicatos
hacia los profesores. En la Comunidad de
Madrid hemos hecho una Ley de Autoridad
del Profesor, hemos reconocido que si los
colegios bilingües han salido adelante ha sido gracias a su esfuerzo,
se ha subido el sueldo a los
directores porque creemos
que tienen mucho más
trabajo y responsabilidad...
Hemos hecho todo
lo posible por mejorar la
enseñanza y, ahora, nos
sacan las uñas porque hay
una crisis gravísima y les
pedimos que den dos horas
más. Creo que el PSOE está
alimentando este conflicto para intentar
sacar beneficio de él.
M.L.C. Carmen ha hablado de burbuja…
Pero si hay funcionarios en expectativa
de destino, ¿cómo va a haber trabajo para
los interinos? Yo creo que los recursos no
se gestionan bien. Se derrocha dinero en
cosas que no son prioritarias como, por
ejemplo, los exámenes que la Comunidad
de Madrid hace a los alumnos y se abandonan
otras que sí lo son.
A.D. La prueba de conocimientos que
realiza la Comunidad de Madrid –que yo
creo que es absolutamente necesaria para
saber si los alumnos están aprendiendo o
no– sale a 2 € por alumno, lo que supone
100.000 € de gasto. El recorte resultante
de aplicar dos horas lectivas más, dentro
de la misma jornada laboral, es de unos 80
millones de euros.
Se habla de las dobles vacaciones de los
profesores, pero ¿es justo aquello de “ganas
menos que un maestro”?
C.G. Es facilísimo desacreditar al profesorado
y enfrentarlo con la sociedad y con
las familias. Hay gente dispuesta a creer
que el docente es un vago. Lo lamentable
es que algunos responsables
de la función pública hayan
desacreditado a los profesores,
que están bien cualificados,
trabajan en condiciones
difíciles y cuyo esfuerzo rara
vez es valorado.
A.D. Los profesores de enseñanza
media no solo tienen
que preparar sus clases, impartirlas
y corregir exámenes, tienen
también que leer, estudiar
y aprender para poder hacerlo.
Pero, dicho esto, el profesor
tiene un sueldo bastante
decente y hay muchísimos
titulados superiores a quienes, en estos
momentos, les gustaría entrar en la enseñanza
pública.
¿Son insuficientes los recursos destinados
a la Educación Pública?
A.D. Son suficientes pero el problema es
que tenemos una mala ley de educación,
sobre todo en lo que se refiere a la estructura
de la ESO. Tal y como está planteada,
la educación secundaria puede consumir
de por vida infinitos recursos. O la cambiamos,
o seguiremos con un bolsillo roto.
Hay muchos cambios que hacer que no
cuestan dinero, pero para los que no hay
voluntad política.
C.G. El modelo es nefasto, incluso sin crisis
ya teníamos un PIB destinado a educación
por debajo de la media europea. Entre las
comunidades autónomas y el Estado, han
reducido el presupuesto en 2.000 millones
de euros. La crisis se está cebando con
todos los servicios públicos sin establecer
un orden de valores. También ha habido
derroches absurdos, como el del ordenador
personal para cada niño, en algunas
comunidades como la andaluza y la extremeña.
Han pretendido empezar la casa por
24 de septiembre de 2011 mujerhoy.com 21
el tejado. La educación es
un proyecto a largo plazo y
las leyes se han cambiando
según llegaban uno u otros
al poder.
M.L.C. ¡Exacto! Unos y
otros han ido echando por
tierra las leyes de los anteriores
y no hemos avanzado
nada, muy al contrario,
cada vez estamos peor.
A.D. La responsabilidad
actual es del partido socialista y su ley de
1990, así como de la obstrucción constante
para que se lleve a cabo cualquier cambio
que venga desde la derecha.
C.G. Llevamos con la misma ley de educación
más de 20 años. La gran reforma del
sistema educativo está por hacer y estamos
a la espera de ver si hay alguien que se atreva
a hacerla en profundidad.
Se ha planteado en algunos foros la necesidad
en época de crisis de devolver algunas
transferencias al Estado, como por ejemplo
la de educación, ¿mejoraría la situación?
M.L.C. Yo lo veo imposible en España,
aunque probablemente se solucionarían
muchos problemas y tendríamos más
recursos. Sin tanta duplicidad, tendríamos
más dinero para mejorar muchas cosas y la
enseñanza no se vería perjudicada; muy al
contrario, tanta autonomía nacionalista es
un chorreo de dinero y lo dice una directora
de instituto que es catalana.
C.G. Las comunidades han ayudado a acercar
los problemas a las soluciones, pero la
transferencia de competencias es una sangría
de recursos. En este momento, más
que devolver las transferencias, lo que
tendríamos que hacer son políticas
de Estado. El Ministerio
debería coordinar una misma
política pactada para todos.
A.D. Cuando se habla de este
tema pienso si con menos autonomía
podríamos haber desarrollado
el programa de bilingüismo,
especializado algunos
institutos en tecnologías de la
información o en deportes, o
haber dado la posibilidad a los
centros de establecer libremente
el 35% de su horario lectivo.
El problema no de competencias,
sino de modelo.