Por eso, siempre tengo en casa algunos aceites esenciales como el de árbol del té, de eucalípto, de manzanilla o de lavanda. Para ayudarme de la homeopatía, guardo en el botiquín árnica para los golpes y moratones; belladona para fiebres leves; camomila y pulsatilla para los dientes y aconitum para los resfriados.
No obstante, existe un gran número de soluciones que todos hemos utilizado alguna vez y que también son efectivas:
- Si a tu hijo le duele la garganta, dale una cucharada de miel de manuka. También puede hacer gárgaras de agua tibia con un poco de sal.
- Para la congestión nasal, debe inhalar el vapor de agua hervida con dos o tres gotas de aceite de eucalipto.
- Si tiene problemas de tos, dale una cucharada de miel o mézclala con agua caliente con limón.
- En el caso del dolor de oídos, mezcla un par de gotas de aceite esencial del árbol de té con una gota de aceite de manzanilla y una cucharadita de aceite de oliva extra virgen, ligeramente caliente. Empapa un algodón y mételo en el canal externo del odio.
- Para el dolor de la dentición, recomiendo ponerles un collar de ámbar, ya que tiene propiedades analgésicas.
- Para quemaduras ligeras, échale agua fría y aplica clara de huevo o un poco de miel.
- Si le duele el estómago, mezcla una cucharada de vinagre de cidra con media taza de agua y dásela a beber