No te desesperes. Nos ha pasado a todas y no nos hemos quedado calvas. La caída del cabello tras dar a luz es algo normal. Se trata de una respuesta de nuestro organismo a los cambios hormonales. Quizá, nos desesperamos algo más porque durante los nueve mese de embarazo pudimos lucir un pelo radiante y que apenas se rompía, también, gracias a la hormonas.
El juego hormonal que se produce durante la gestación afecta al cabello de forma positiva, debido a que favorece que éste permanezca durante un mayor periodo de tiempo en la fase de descanso o telógena. Durante el embarazo se incrementa la hormona progesterona, que bloquea los receptores de andrógenos que existen en el bulbo piloso, evitando que el folículo se atrofie y se produzca la caída del cabello.
Tras el parto, el proceso se revierte. La progesterona da paso a la prolactina (la hormona que ayuda a la producción de leche). Su disminución y la de otras hormonas debilitan el folículo piloso y favorecen la caída del cabello.
Según Juan Carlos Vázquez, coordinador médico del centro capilar Svenson “este tipo de caída de pelo en mujeres se encuadra dentro de las llamadas alopecias reaccionales, que son las que se producen entre dos y cuatro semanas después del parto.”
Según su criterio, para prevenir los efectos del embarazo en el cabello es importante seguir una dieta durante el periodo de gestación que incluya todos los nutrientes necesarios, con especial atención al hierro.
“Esto redundará en el bienestar del organismo en general y del cabello en particular”, comenta el Dr. Vázquez.
Tras el parto se recomienda someter al cabello a un tratamiento correctivo que “ayude a incrementar la densidad capilar, estimule el crecimiento del cabello y reduzca su caída”.