1. El trayecto: durante horas, los más pequeños deberán estar 'encerrados' en un espacio pequeño, por lo que deberás hacerles el viaje lo más ameno posible. Intenta llevar un DVD portátil con alguna de sus películas favoritas, algo de música, un par sus juguetes... Si no, el tiempo que tardéis en llegar al destino será eterno para todos.
2. Documentación siempre en orden: si vais a viajar en tren o en avión, no olvides que el DNI o el pasaporte de los niños es obligatorio para embarcar. No olvides revisar que todo está en regla antes de salir de casa.
3. Botiquín básico: los 'peques' de la casa son el blanco preferido de los virus, y más, en esta época del año en la que las temperaturas oscilan mucho y es fácil coger, sobretodo, resfriados. Lo mejor será que, además de los medicamentos que tomen de forma habitual, metas en vuestro botiquín algún antihistamínico, antibióticos, antialérgicos o algo para cortar problemas intestinales.
4. Recorridos aptos para todos los públicos: cuando se viaja con niños, los planes son muy diferentes. Si viajas en coche, haz paradas frecuentes para que puedan estirar las piernas, ir al servicio y evitar mareos. Una vez en el destino, planifica las rutas de forma que no se hagan pesadas ni demasiado cansadas: nada de largas caminatas (ya sea por campo o ciudad), dosifica las jornadas culturales e introduce ratos de ocio 100% infantil con los que incentivarlos, respeta los horarios de comida y sueño habituales...
5. Alojamientos 'family-friendly': si decidís hospedaros en apartamentos, haz que se sientan como en casa. Si, por el contrario, os decantáis por un hotel, intenta que tengan programas de actividades específicos para niños. No solo se lo pasarán en grande y harán nuevas amistades, también os permitirá a los adultos tener ratos libres para relajaros o hacer planes con los que los 'peques' se aburrirían.