Durante los primeros 3 ó 4 meses se recomienda que duerma en un capazo o minicuna al ser éste un espacio más reducido. Luego se le puede pasar a una cuna más grande, pero colocándole a los pies de ésta, ya que si lo haces en la cabecera, se puede ir deslizando hacia abajo, corriendo el riesgo de quedar atrapado entre las sábanas.
Es muy importante que el bebé se acostumbre desde el nacimiento a dormir boca arriba, si se detecta que tiende a ladearse se pueden usar cojines anti-vuelco especiales. Se ha comprobado que desde que los niños duermen hacia arriba ha disminuido la incidencia de muerte súbita del lactante. En el caso que haya que elevar la posición por algún problema como el reflujo no deben usarse almohadas, sinó subirlo 45º colocando algo por debajo del colchón.
Las condiciones de la habitación también son muy importantes para que su sueño sea saludable. Una de las normas fundamentales es que el espacio donde vaya a estar el bebé no puede estar contaminado por humo de tabaco. Además, deberemos controlar la temperatura, para que el niño no pase calor. Lo ideal es que la habitación permanezca entre 18ºC y 20ºC. También controlaremos la humedad para evitar que el ambiente sea demasiado seco.