El Síndrome de Reye aparece, sobretodo, entre los cuatro y los doce años y se trata de un cuadro clínico bastante grave que puede llegar a una tasa de mortalidad que supera el 40 por ciento.
Se caracteriza por vómitos repetidos durante un proceso vírico banal, que, ocasionalmente, cuando parece que se va a resolver, progresa a una situación de deterioro neurológico, convulsiones, delirio y coma irreversible.
Se debe fundamentalmente a que, si se ingieren determinadas sustancias que se comportan como tóxicas, como los salicilatos ( la Aspirina es el máximo responsable), los agentes infecciosos virales se disparan y provocan una importante lesión de las células. Esto da como resultado una encefalopatía aguda y la degeneración de la grasa del hígado.
Teniendo otras alternativas como el paracetamol y el ibuprofeno, no se debe utilizar en niños y adolescentes aspirinas cuando tengan fiebre.