En casa pasamos gran parte del día, sobretodo ahora, en invierno. Los niños juegan, comen y gatean por el suelo, con lo que debemos procurar que esté todo limpio para proteger su salud.
Donde se concentra el mayor riesgo de infecciones y alergias es en el suelo, ya que pisamos con los zapatos procedentes del exterior. Debemos mantenerlo limpio siempre, haciendo hincapié en las zonas que nuestro hijo usa para jugar, la cocina y el baño. Una buena opción es habilitar un pequeño espacio en la entrada para dejar los zapatos de la calle y guardar un calzado para utilizar sólo en casa (zapatillas o calcetines de suela gruesa especiales).
También debemos prestar especial atención a las alfombras, cojines, colchones y sofá, pues es donde se concentran más los ácaros del polvo, ya que allí encuentran la temperatura y humedad adecuada.
Si en la casa no convive ningún individuo que ya sea alérgico, con las medidas básicas de higiene será suficiente. Si, por el contrario, la persona ya es alérgica, habrá que tomar medidas más drásticas, como retirar las alfombras y moquetas, evitar las cortinas demasiado tupidas y cubrir los colchones y cojines con fundas antiácaros de tejido tupido, que impidan la salida de las partículas responsables de la alergia.
Es una buena costumbre airear el ambiente a menudo, reduciendo así la humedad del interior de la casa.