Según Gever Tulley, autor del manual, “es estúpido creer que un niño no sabe ver el peligro”. El libro titulado “50 cosas peligrosas que deberías dejar hacer a tu hijo” (Fifty dangerous things you should your children do) propone pruebas tan atrevidas como pegarse los dedos con pegamento; hacer estallar una botella en el congelador; chupar una pila de pequeño voltaje; meter cosas extrañas, como un CD, en el microondas o pillarse los dedos con una ventana.
Por ejemplo, en el caso de chupar una pila de bajo voltaje, el autor asegura que se trata de una prueba de muy baja dificultad. Además, advierte que el usuario experimentará un pequeño “shock”, sin riesgo alguno a resultar herido, pero que “le hará sentir extraño”.
Gever Tulley también dirige el campamento de verano “Thinkering School”. Su filosofía radica en que las experiencias peligrosas ayudan a los niños a que se sientan más seguros de sí mismos, al aprender a reconocer el peligro y actuar con racionalidad.