Ser Madre

Foto: Madres e hijas tejen desde el nacimiento una relación afectiva de lazos muy estrechos, en la que, en ocasiones, la ...

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  • Las madres, intentando ayudar a sus hijas a crecer, no siempre controlan las palabras que les dirigen. Es entonces cuando los consejos inocentes se convierten en frases tóxicas.
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Madres e hijas tejen desde el nacimiento una relación afectiva de lazos muy estrechos, en la que, en ocasiones, la frontera entre el consejo materno y la frase que puede resultar hiriente no está muy clara. El psicólogo Philippe Scialom, en su libro “Suéltame, pero no me dejes caer”, establece los límites que no se deberían cruzar.


“Esa minifalda no te queda bien, no deberías llevarla tan corta”
Le advierte Marisa a su hija Lucía, de 16 años, justo antes de salir.

Las madres suelen tener la tentación de mantener a sus hijas adolescentes en un estatus de “niñas pequeñas” y de mantenerlas alejadas de los “peligros del sexo”. El acceso a la sexualidad suele ser considerado por la madre como una separación.
La frase correcta: esa crítica indirecta es maliciosa, sobre todo si se hace en el momento justo en el que Lucía está preparada para salir, es mejor elegir un momento más propicio para realizarla. 

“Tu amigo es majo, pero no es muy listo que digamos”
Dice Elena a su hija Sara, de 15 años, al presentarle a su amigo.

E
lena está valorando indirectamente la inteligencia y el gusto de Sara, al sobreentender que intelectualmente el amigo no vale gran cosa. Para una hija, entender que su madre desaprueba sus elecciones en el ámbito social o amoroso es doloroso, aunque el adolescente haga como que no sucede nada.

La frase correcta: la madre sólo debería opinar si la hija lo pregunta directamente. Además, hay que tratar de conocer su círculo. Sabiendo que sus madres aceptan a sus amigos, las adolescentes se mostrarán mucho más receptivas.

“Qué guapa eres, mientras yo cada día estoy más vieja y fea”
Suspira Cristina, comparándose con Esther, su hija de 14 años.

Para una madre, su hija es como un espejo que le devuelve su propia imagen, pero 20 años más joven. Por eso, la adolescencia puede ser un momento delicado para ella y puede generar envidia y celos, ya que la madre siente que pierde lo que la hija gana día a día. La comparación hace sentir culpable a Esther, que la entiende como si se hiciera mayor en detrimento de su madre.

La frase correcta: “Cuanto más creces, mas guapa estás. Aprovecha bien estos años de belleza. A mí me convendría cuidarme un poco más”.

“¿Te ha dejado tu novio? Con tu carácter, no me extraña”
Responde Carmen a Elsa, de 17 años, al enterarse de su ruptura.

En lugar de escuchar su sufrimiento, Carmen aprovecha ese momento de vulnerabilidad para arreglar cuentas pendientes con su hija, aunque no es el momento más adecuado para darle una lección. De esta forma, está añadiendo el rechazo familiar al rechazo sentimental. En este momento, necesita a alguien que la reconforte para recuperar la confianza.

La frase correcta: si pensamos que debe hacer más concesiones en su relaciones, sería mucho mejor esperar a una situación más propicia, en la que ella no se encuentre tan vulnerable anímicamente.

Has perdido, tu hermana sí que lo hace todo bien”
Le dice Marina a su hija Ana, de 13 años, tras una competición.

La madre quiere estimular a Ana comparándola con su hermana, algo que puede provocar un sentimiento de celos, de fracaso o de inferioridad. Los expertos recomiendan que, cuando se intente estimular a una hija, hay que hacerlo de acuerdo con sus necesidades. Si la comparación con los hermanos es constante, se pasa por alto lo singular de ellos y lo que pueden ofrecer.

La frase correcta: “¿Qué te sucede? ¿Por qué crees que no te va bien? Pensemos juntas, quizá te pueda ayudar”. De esta forma no se sentirá coartada por las expectativas de otros.

“No te preocupes, con tu cara bonita llegarás lejos”
Consuela Antonia a su hija Diana, al ver los malos resultados escolares.

De este modo, la joven entiende que para obtener algo en la vida, deberá compensar su bajo rendimiento intelectual con su imagen. Hay que procurar un mensaje positivo para contrarrestar los negativos que le envíala sociedad, pero en su justa medida. No se puede reducir todo al físico, descuidando la educación.

La frase correcta: “Tienes muchos atractivos, pero la belleza no tiene que ser tu único objetivo”

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