Ser Madre

Gemelos, iguales pero diferentes

  • Gemelos, iguales pero diferentes - Imagen 1 Gemelos, iguales pero diferentes - Imagen 1 I. Menéndez

  • Gemelos, iguales pero diferentes - Imagen 2 Gemelos, iguales pero diferentes - Imagen 2 I. Menéndez

  • Cuando vienen al mundo, lo primero que hacen sus padres es tratar de descubrir los parecidos y las diferencias entre ellos. Su mayor temor es confundirlos. ¿Cómo reconocen los padres a sus gemelos? Por lo general, se fijan en detalles, practican el juego de las diferencias y descubren una nariz más respingona que otra, un lunar en determinada parte del cuerpo, etc.

De un modo más general, si no encuentran diferencias físicas, se fijan en el comportamiento para atribuir a cada uno un modo de actuar propio: éste es más propenso a rabietas, el otro come con más apetito o se duerme más fácilmente, etc. Continuamente aparecen motivos que permiten encontrar diferencias reales o imaginarias. Estas características llevan aparejadas actitudes diferentes para dirigirse a ellos, de modo que cada uno de los bebés será sostenido en brazos, alimentado o cuidado de distinta manera.

Distinto trato

Las particularidades observadas por los padres modelan unos hijos cuya personalidad será diferente. Los gemelos no tienen nunca el mismo carácter. Cuando son de distinto sexo, se adoptan con ellos conductas diferentes, chicos y chicas no son tratados de la misma forma. Algunas condiciones ambientales, como la decoración del cuarto de cada uno, la ropa o los juguetes, refuerzan temperamentos particulares y así se convierten en seres con caracteres distintos, al igual que un hermano y una hermana que se llevan varios años.

En las familias con gemelos las preferencias de uno de los progenitores por uno de los hijos son beneficiosas, pues refuerzan la diferencia. Los padres suelen culparse en relación a este asunto, de ahí que siempre se diga que se quiere a todos los hijos por igual, pese a que las relaciones con cada uno de ellos son diferentes. En el caso de los gemelos, lo mejor para ellos es que uno esté más apegado a su madre y el otro a su padre: de este modo, cada uno de los progenitores influye más en el gemelo preferido. El reconocimiento de estos hermanos como dos individuos únicos es una necesidad para ellos. Tan difícil resulta compartir el afecto de los padres cuando se procede de un solo óvulo como cuando se procede de dos, por lo que los gemelos desarrollarán las rivalidades lógicas entre hermanos. Sólo se librarán de aquellas basadas en la diferencia de edad.

Identidad propia

La principal dificultad de los gemelos consiste en desarrollarse y vivir como seres singulares.

Carlos y Pedro tienen cinco años, son gemelos y van a la misma clase. Pedro está más adelantado, tiene mejor nivel de lenguaje y es más sociable. Desde hace poco ocurre algo raro en el colegio: Carlos se ha vuelto muy agresivo con su hermano y le pega mientras que en casa le sigue a todas partes y quiere jugar constantemente con él. El factor desencadenante de la agresividad de Carlos ha sido el grupo de amigos y, sobre todo, la “novia” de Pedro. Para Carlos, esta niña es una intrusa. Sus dificultades le hacen depender de Pedro, razón por la que no se separa de él. Si se ayuda a Carlos a hacer amigos, incluso a tener una “novia”, el equilibrio se restablecerá. Educar a estos niños es más complicado que hacerlo con hijos de distinta edad. Los padres, intentando organizar la vida familiar lo mejor posible, suelen llevarlos a la misma guardería y colegio. Sin embargo, algunos expertos opinan que sería más recomendable que cursaran los estudios en centros distintos. Los gemelos son más estables psíquicamente cuanto más se afirman las diferencias. Éstas deben ser reforzadas desde el exterior. En ocasiones la familia y el entorno educativo son seducidos por la idea de proximidad y atenúan sus diferencias, pensando que es bueno que siempre se hagan compañía.

Entre estos hermanos se da la singularidad de que cada uno funciona para el otro como un espejo. Los seres únicos no se ven constantemente fuera, por lo que se imaginan cómo son, lo que permite todas las fantasías y los sueños acerca de nosotros mismos. A los gemelos hay que ayudarles para que un hermano nunca sea el espejo de otro, lo que les ayudará a construir una subjetividad propia que les haga sentirse únicos.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Es conveniente cultivar sus peculiaridades y alimentar las diferencias entre los pequeños desde que nacen. Necesitan obtener recuerdos y experiencias distintas. Cada uno tiene sus opiniones.

Llevarlos a la guardería pronto permite que se socialicen y rompe un poco la fusión que mantienen el uno con el otro al principio de sus días, pues entablan amistades personales y son invitados a fiestas por separado, algo que siempre favorece que tengan espacios distintos.

No se debe apoyar la relación de fusión que pueden llegar a establecer los gemelos entre ellos. De ese modo se crea un mundo que parece protector, pero que enseguida se convierte en agobiante y cerrado. La dependencia mutua excesiva no es buena.

Cada gemelo debe tener sus propios juguetes, algo que no impedirá los intercambios, pero marcará las diferencias.

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