Isabel Menéndez

Autor: EL CORREO
Dudas, inseguridad y muchos nervios acompañan el inicio de las relaciones sexuales, clave para alcanzar la madurez. Las preguntas sobre cómo ser para quedar bien con el otro, qué quiere el otro de él, qué va a pensar, cómo cambiará la relación, qué sentirá... son inevitables ante la primera vez.
La búsqueda del amor y el descubrimiento del sexo constituyen un momento fundamental en la adolescencia. El enamoramiento apasionado y la creación de vínculos intensos, aunque a veces efímeros, son propios de esta época. El amor y el sexo son, para chicos y chicas, temas muy serios. Buscan información, quieren saber, conocer las reglas de la conquista, experimentar esas sensaciones nuevas y, ante todo, determinar su identidad sexual, que les permitirá relacionarse con otros para amar y ser amados.
Más tarde o más temprano, entre los 16 y los 18 años por lo general, se enfrentarán a su primera relación sexual. La pérdida de la virginidad suscita en ellos temores y tensión. Para las chicas es un momento importante: dejan de ser niñas, a veces tienen miedo al dolor y siempre hay un antes y un después de la primera vez. Para los chicos también es un momento clave: está vinculado a demostrar su virilidad y cumplir con “hacerse hombres”.
Parte de las tensiones se diluyen cuando se acercan a esa primera vez con personas de su edad, intensificando los juegos preliminares, y con alguien con quien tienen un compromiso afectivo.
CASOS CONCRETOS
Estefanía explicaba en una carta sus temores: “Tengo 17 años y llevo uno con mi pareja. Mi problema es que quiero mantener relaciones sexuales con él, pero no me atrevo por temor a lo que puedan decir o pensar mis padres, porque no sé si soy demasiado joven para tenerlas. Lo quiero muchísimo y él a mí también, pero nos “bloquea” ese problema”.
Estefanía afirmaba que tenía reparos en mantener relaciones sexuales con su novio por lo que pudieran decir sus padres. Pero era su temor a no sentirse lo suficientemente mayor, además de los recelos lógicos que se despiertan al principio, cuando las son muy altas, lo que le impedía tener una relación sexual completa. Su relación de pareja, en la que ambos se querían, constituía el marco más adecuado para las primeras experiencias sexuales. Cuando se sintiera más segura y tuviera menos miedo, sucedería.
TOMAR POSICIONES
Por su parte, los chicos se preocupan por no saber cómo comportarse con la persona que les gusta. Raúl, de 16 años, escribía: “Estoy un poco deprimido porque he tenido muy poco contacto con las chicas y no me atrevo a contárselo a mi familia. Me encuentro mal, porque soy muy bueno, pero ninguna niña se fija en mí”. Raúl sufre una decepción que para él es muy seria, pues se ve toda la vida así. En la adolescencia, los fracasos amorosos se viven de una forma muy intensa, sobre todo el primero. Pero lo que más le interesa a Raúl es cómo actuar con las chicas. Él asegura ser muy bueno, lo que puede esconder cierta timidez.
Otra preocupación de los jóvenes es la eyaculación precoz. Convierten la relación en un examen y su miedo les bloquea. Un chico de 17 años, al que llamaremos José, comentaba: “Estoy muy preocupado. Ligo bastante, pero tengo pánico a acostarme con alguien porque eyaculo demasiado rápido. Esto me avergüenza porque a la chica no le da tiempo a disfrutar. Necesito ayuda urgente”. José teme no dar la talla, entonces quiere dar la “supertalla”, lo que se convierte en imposible. Ser un hombre no sólo tiene que ver con el cuerpo, sino también con una identidad masculina que se construye poco a poco.
Las preguntas sobre cómo ser para quedar bien con el otro, qué quiere el otro de él, qué va a pensar, cómo cambiará la relación, qué sentirá... son inevitables ante la primera vez. Después del primer encuentro sexual, la mirada sobre sí mismos cambia, han dejado de ser niños, pero todavía no son adultos. Van tomando posiciones poco a poco en relación a cómo quieren ser amados, a cómo les gusta ser desea dos y a lo que desean.
LA SOLUCIÓN
• Tienes que darte un poco de tiempo y no hay que precipitarse. La relación sexual se aprende. Cuando te sientas más seguro de ti mismo, podrás vivirlo de forma más gratificante.
• La eyaculación precoz es lo que más preocupa a los chicos. Es muy habitual al principio y se produce por estar demasiado angustiados ante la demostración de su virilidad. Es muy importante rebajar las expectativas.
• Es un error adjudicarle a la otra persona mucha experiencia sobre el sexo. En el caso de que tengáis edades similares, tanto los chicos como las chicas tenéis temores muy parecidos. Es bastante común atribuirle al otro mucho más saber del que tiene, lo que puede provocar decepciones.
• Si no eres demasiado exigente contigo mismo y aceptas bien tus fallos, es probable que te angusties menos ante la primera relación.
• Antes de tener una experiencia sexual, conviene estar informado sobre los medios necesarios para no provocar consecuencias indeseadas. La información siempre alivia la inquietud que suele tenerse.
¿QUÉ ME PASA?
• Tener miedo y ansiedad ante la primera relación es normal. También lo es sentir cierta desilusión, angustia o tristeza, pues las expectativas que se tenían superan, casi siempre, a lo que realmente ocurre.
• El crecimiento corporal acompaña al psicológico. La primera vez representa dejar de ser niña para convertirse en mujer, pero queda un proceso.
• Es probable que actúen sobre ti temores acerca de lo que representa estar con una pareja.
• Los modelos inconscientes a los que quieres parecerte o a los que no quieres acercarte, actúan sobre ti.