Sus defensoras dicen que es más que una moda y consideran la iniciativa una apuesta en pro de la salud del bebé, el medioambiente y la economía familiar. Mientras, sus detractoras aseguran que, al aumentar el número de lavados, no es una apuesta ecológica y cuestionan su higiene.
¿Por qué utilizar pañales de tela? Las partidarias apuntan muchas razones. Por ejemplo, que con el uso de pañales convencionales cada bebé genera 2.700kg de residuos no biodegradables a lo largo de los 3 primeros años de vida.
Teniendo en cuenta que estos tardan entre 200 y 500 años en biodegradarse, el impacto medioambiental es importante.
En términos económicos, y más en este contexto de crisis, los pañales de tela también se erigen como una opción interesante si tenemos en cuenta que el coste económico de un bebé criado con pañales convencionales es de 1.500-2.000 euros en los 3 primeros años; mientras por tan sólo 400-600 euros se puede adquirir un pack de pañales reutilizables para toda la vida de la familia.
Además, sus partidarios aseguran que los bebés criados con pañales de tela tienen un mejor control de esfínteres, es decir, aprenden antes a controlar su micción. Asimismo, con los pañales de tela se evitan alergias, dermatitis y colapsos tóxicos.
“La mayoría de padres todavía desconoce las ventajas de usar pañales de tela con sus bebés. El producto ha evolucionado muchísimo, pero todos tenemos aún en la cabeza los pañales que usaban nuestras abuelas.”, afirma Anna Verbon, socia directora de la tienda infantil La Mamavaca.
Pero también existe una corriente en contra de la vuelta a los pañales de tela que se sustenta en un informe de la Agencia Medioambiental británica, realizado en 2005, que concluye que ambos tipos de pañales gastan de forma distinta y en momentos distintos cantidades ingentes de recursos. Lavar los pañales de tela supone aumentar el gasto en lavadoras, residuos, detergente, etc