Victoria Queipo
Cuando la niña entra en la pubertad, la primera menstruación se hace inminente. No sólo su cuerpo está creciendo, también su carácter cambia. Y un hecho tan natural como la primera regla no resulta tan sencillo de encajar. Este acontecimiento se da en el marco de una etapa evolutiva que no es un pasaje fácil en la vida de una mujer.
El conflicto básico gira en torno a la relación con la madre. Es un tiempo en el que se reactivan las ansiedades que caracterizaron un período anterior de separación e individuación. Por ello, aunque a veces rechaza a su madre, la niña necesita confirmar su presencia; que la comprenda a pesar de sus contradicciones y su malhumor. Busca su apoyo y su consejo y, al mismo tiempo, lo rechaza. Precisa reafirmar su identidad y tomar a su madre como modelo, aunque para crecer, necesita no utilizarlo. De ahí su desasosiego y su humor depresivo.
Necesidad de adaptación
Para la madre tampoco se trata de una etapa sencilla: su niña está creciendo y ya no es la misma que antes; está cambiando, no se reconoce a sí misma y ella tampoco puede reconocerla. Ambas deberán intentar adaptarse a una nueva realidad. Son muy frecuentes los sentimientos de culpabilidad en esta época. La niña interpreta su crecimiento como un abandono y teme dañar a su madre por el hecho de hacerse mayor. Estos sentimientos inconscientes se hacen manifiestos en conductas regresivas y, a veces, controladoras. Se recrudece la dependencia afectiva porque la madre se hace necesaria como sostén.
Aceptar la nueva imagen
La muchacha asiste pasivamente a una serie de cambios corporales que no puede controlar y el entorno le devuelve una imagen de sí misma que psíquicamente no ha procesado, ella sigue manteniendo una imagen interna aún infantil. La aceptación de esta nueva imagen corporal se dará cuando elabore el duelo por la pérdida del cuerpo infantil y de los padres de la infancia.
El temor de los padres
Para ellos, la primera menstruación es un acontecimiento que anuncia grandes cambios. Es importante dialogar e informar sobre lo que significa el ciclo menstrual y los posibles dolores. No hay que olvidar que la madre también transmitirá, consciente o inconscientemente, su vivencia sobre sus propias menstruaciones.
Porque la menarquía (el primer periodo menstrual) no es sólo un proceso fisiológico, está íntimamente relacionado con la sexualidad. El ’hacerse mujer’ entraña también míticos peligros como por ejemplo, el temor exagerado de algunas madres al embarazo de sus hijas, en la época en que para una púber esto es impensable.