Isabel Menéndez

Autor: REUTERS
¿QUÉ ME PASA?
• Durante la adolescencia, el cuerpo cambia a mucha velocidad. Puedes imaginar que no va a ser como tú quieres e intentas adaptarlo a la imagen idealizada (reducida a determinados modelos) de cómo crees que tiene que ser una mujer.
• Lo más difícil de conquistar es la identidad interior. Cuando se tiene una buena relación con la feminidad, es más fácil tener una buena relación con el cuerpo.
• Es probable que tengas una exigencia demasiado alta sobre ti y que reclames, sin darte cuenta, la atención de tus padres, dando demasiada importancia a la comida y al peso.
• Quizá tu cuerpo haya crecido demasiado rápido y desees controlarlo para que vaya más despacio. Es como si sintieras que va más deprisa que tú.
¿CÓMO LO SOLUCIONO?
• Tienes que darte tiempo y tratar de aceptar, no sólo intelectualmente, sino también emocionalmente, que tu cuerpo se encuentra en un proceso de reajuste muy importante. La evolución también representa un cambio interior que te conducirá a convertirte en una mujer, pero para que eso ocurra hace falta tiempo.
• No es conveniente que centres tu atención en el peso que ganas o pierdes. Ese tipo de actitud te resta energías para enfrentarte a lo realmente importante, es decir, lo que te pesa crecer y hacerte mayor. Confía en tus posibilidades.
• El deporte moldea tu cuerpo y es un ejercicio que conviene, pero las experiencias emocionales que vivas en esta época también van a moldear tu forma de ser mujer.
• Tienes que hacerte preguntas sobre cómo quieres ser y qué es lo que quieres hacer, teniendo en cuenta tus posibilidades.
• Tus inquietudes se encuentran en lo que deseas ser y esto va mucho mas allá de cómo es tu cuerpo. Es probable que intentes controlar con la comida algo que te inquieta emocionalmente y que te parece muy difícil de dominar.