Lucía Juan

Autor: AP
La exposición continua a virus y gérmenes hace que los niños que van a la guardería se pongan enfermos con más frecuencia que los que se quedan en casa. Aunque suelen ser enfermedades poco importantes y a la larga se inmunizan, a corto plazo supone un auténtico trastorno.
Miguel se estrenó en la guardería con apenas cuatro meses, cuando su madre tuvo que volver a trabajar. En pocos días aparecieron los primeros mocos. Los meses siguientes pasó por gastroenteritis, resfriados, conjuntivitis y una larga lista de infecciones para desesperación de sus padres, ya que estaba más días en casa que en la “guarde”.
Cuanto más pequeños son los niños, más probable es que les afecten cualquiera de los virus que les rodean. A partir de los tres años, enferman menos y toleran mejor los síntomas. Estas enfermedades típicas de las guarderías, “son benignas y repetitivas, lo que hace que sea muy importante la educación sanitaria de padres y familiares para su conocimiento y buen manejo”, explica la pediatra Elena de Frutos.
SI ESTÁ MALITO, PUEDE IR...
Cuando el niño está enfermo es preferible que se quede en casa para atenderle mejor y evitar contagios en la guardería, aunque depende de los casos. Hay enfermedades con las que no debe acudir, como las muy contagiosas (conjuntivitis, varicela, gastroenteritis agudas…) o con síndrome febril, para poder controlar de forma continua la temperatura y darle la medicación. En otras, como el catarro común y las faringitis víricas, sin fiebre y con buen aspecto, el niño puede asistir, pero con ciertos cuidados. “El sentido común es importante en estos casos”, según la doctora De Frutos.
AGUA Y JABÓN
Evitar la transmisión de infecciones en las guarderías es prácticamente imposible, pero puede reducirse con unas medidas básicas de higiene:
• Aunque no existe cultura de lavar las manos a los niños pequeñitos, es la medida más importante y eficaz para evitar contagios.
• Las instalaciones deben limpiarse diariamente y los juguetes y material común con frecuencia.
• Las zonas de cocina, comida y de cambio de pañales y baños tienen que estar perfectamente separadas.
• Las guarderías deben solicitar, antes del ingreso, una fotocopia de la cartilla de vacunación para garantizar que el niño está inmunizado.
• Los centros suelen advertir en sus normas de funcionamiento que no admiten en clase niños con fiebre ni con enfermedades contagiosas.