Mario de Santos
En el caso de que la sangre sea donada a un Banco público, se criopreserva y, eventualmente, será empleada para un trasplante a cualquier persona anónima en cualquier parte del mundo que se precise, sin otra preferencia que la mejor compatibilidad posible. Además, es un acto altruista, ya que no se entregará ninguna compensación económica ni de ningún otro tipo por la donación de la sangre de cordón umbilical.
En Andalucía, por ejemplo, su donación permite mejorar los trasplantes de médula ósea, tanto en niños como en adultos, de una forma impensable hace tan sólo un par de años. Claro está, que para ello, la Junta de Andalucía autorizó en 2006 la donación de cordones umbilicales en todos los hospitales públicos andaluces; cosa que no es así en muchas otras comunidades autónomas.
En la actualidad se recogen las células nada más que de un pequeño porcentaje de recién nacidos. Aún así, existen varios Bancos nacionales públicos y, desde la aprobación en 2006 del Decreto que lo regula, existen bancos privados con los que contratar el almacenaje en las condiciones mencionadas. Queda la esperanza de que este Decreto termine también dando luz verde a la creación de bancos para uso propio, aunque hasta el momento no se ha autorizado a ninguno.
Esta es una de las cuestiones actualmente más debatidas, así como la falta de información que la Sanidad Pública facilita a los progenitores sobre la donación del cordón umbilical de su bebe, quienes nunca saben si ha sido desechado por la existencia de genotipos parecidos ya almacenados o si ha sido utilizado para salvar la vida de otro pequeño.