Con el trasplante se producen nuevas células sanguíneas sanas. Lo ideal sería un trasplante de médula ósea completa de uno de los familiares más cercanos que fuese compatible, pero lamentablemente, esto solo ocurre en un 30 por ciento de los casos. En niños, el trasplante de células de sangre del cordón umbilical presenta más ventajas que el trasplante de médula ósea completa.