Mario de Santos
Toda mujer con un embarazo sano puede ser donante del cordón umbilical del recién nacido, aunque previamente tiene que someterse a unas pruebas médicas que determinen la existencia de un estado no patológico en la madre. Una vez da su consentimiento, ya sea su destino la Sanidad Pública o un Banco privado, es en el momento del parto cuando se recoge la sangre. Es justo después de la sección del cordón cuando se realiza una simple punción y mientras que la placenta está todavía en el útero.
El futuro, evidentemente sería mucho mejor si se pudiese guardar el cordón umbilical de todos los recién nacidos. Cada vez que se conserva, las probabilidades de compatibilidad para cualquier miembro de la familia aumentarían, además de que las células del cordón son el doble de compatibles que las de la médula ósea.
Con esto queda manifiesto que, guardar la sangre del cordón umbilical es importante y que no se entendería el espacio a la duda, sea para uso propio o de un desconocido; preservarlo es de una gran utilidad. Sin embargo, hoy por hoy, la críopreservación de sangre de cordón umbilical tampoco da lugar a que se haga de forma masiva porque resulta bastante caro, quizá sea éste uno de los grandes motivos de por qué no se anima más a los ciudadanos a tomar parte activa de este tipo de donaciones.