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Elogio a la madrastra

  • Elogio a la madrastra Elogio a la madrastra Isabel Navarro

  • Elogio a la madrastra Elogio a la madrastra Isabel Navarro

  • En los cuentos siempre era una mujer cruel, fea y envidiosa, pero en la sociedad actual ya no es la villana.

Para los niños la mujer del padre siempre tiene algo de intrusa, es una madrastra. Hasta no hace mucho tener una, o serlo, era la excepción, pero en una sociedad donde las parejas se separan y rehacen su vida, el modelo de familia es plural y cada vez se establecen más vínculos basados en el amor. Para Carmen Contreras, que el hombre del que se había enamorado tuviera dos hijas no fue un impedimento. “No me importaba, pero tenía claro que una vez las conociera tenía que ir en serio porque para un niño es muy duro vincularse a alguien y que, de repente, desaparezca”. Varios años después lo que siente por ellas es “un cariño muy fuerte. Las conozco bien, las cuido y les pongo límites, así que la relación no es ni de madre ni de amiga, sino como una especie de tía”.

Isabel Menéndez, nuestra psicóloga, que además entiende el fenómeno por propia experiencia, cree que “nuestra vinculación al niño pasa por la vía del padre. Hay que tener en cuenta que el hijo que ha experimentado la separación de sus padres ha pasado por un fracaso y puede sentir que es infiel a su madre por quererte. Psicológicamente eres la única a la que el niño puede echar la culpa. Por eso es muy importante no rivalizar con la madre y aceptar que en la vida del niño hay muchos amores, además de ti”.
 
No soy tu madre
 
El proceso no siempre es fácil, sobre todo cuando los hijos son mayores y no aceptan a la nueva mujer, como le ocurrió a Julia, que se casó con un viudo con dos hijos de 28 y 18 años. “Querían que todo lo que había pertenecido a la madre se quedara intacto, así que nos hicimos nuestra casa y ellos se quedaron en la vivienda familiar. Con los años ellos han entendido que no voy a ser una mamá ”. Y es que, como dice Isabel Menéndez, “madre se es a priori y madrastra, a posteriori. Al niño te lo tienes que ganar. Nunca vas a sustituir a su madre, pero eso no significa que no le quieras, le eduques... y eso es hacer de madre”.

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Si tu pareja tiene un niño pequeño: en todos los casos, para que funcione, el padre tiene que dejar claro que él la ha elegido y la tiene que valorar, pero además “la madrastra sólo se puede ganar un lugar si no compite con la madre ni se siente excluida –dice la psicoanalista Isabel Menéndez–. Eso no significa que no pueda hacer de madre, porque maternar es querer y cuidar, y ése es su papel cuando los niños están con ella”.

Si su mamá ha fallecido: “si el niño es muy pequeño –explica Isabel Menéndez–, la sustitución de la madre se da de una manera natural. Ahí la madre es la madrastra porque es la que quiere, la que cuida y la que educa, aunque el niño debe conocer siempre cuál es su origen y es necesario darle su lugar a la madre muerta. Su papel es imprescindible para que el pequeño logre conocer y comprender su propia historia”.

Si ya no es un niño: es habitual que los adolescentes excluyan a la madrastra y traten de acaparar al padre. Según Isabel Menéndez, “es fundamental no sentirse excluida y respetar la relación padre–hijo. Respetar, pero sin dejarse empujar”. También pueden decir “tú no eres mi madre”, pero la psicoanalista cree que, si la madrastra no compite, no se sentirá herida porque “tiene un lugar propio”.

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