Beatriz González

Autor: AP
Dicen que se ha convertido en un auténtico fenómeno social, además de cultural. Y buena cuenta de ello lo dan el millón y medio de estudiantes que se han beneficiado del programa Erasmus en estos 20 años.
Desde su puesta en marcha en 1987, estas becas han dado la oportunidad a alumnos con ganas de perfeccionar un idioma, conocer otra cultura o vivir otras experiencias, de hacerlo. Y cada año son más los que se apuntan: sólo en España, casi 23.000 estudiantes se acogieron durante 2005-2006 (últimos datos de los que dispone la Agencia Nacional Erasmus). Así, los españoles se han convertido en los segundos europeos más viajeros de Europa, por detrás de los alemanes. Además, España sigue destacando como el país preferido por los universitarios europeos a la hora de elegir el destino de su beca, algo de lo que presume desde hace cinco años.
Para acceder a una “erasmus” es necesario haber cursado primer año de carrera. La selección la realiza la universidad de origen, en base al expediente académico, el conocimiento de la lengua del país de destino y la motivación para realizar intercambios. En cuanto a los estudiantes más inquietos, en nuestro país son los alumnos de Ingeniería y Tecnología (3.902 durante el curso 2005- 2006), seguidos de los de Lingüística y Filología (3.751) y de los de Ciencias Sociales (1.839). Las mujeres son más aventureras o más conscientes de sus ventajas, ya que suponen casi el 60% del total, cifra que supera la proporción de universitarias.
Pero números aparte, el programa es alabado por académicos y estudiantes. “Es un punto de inflexión en sus vidas”, dice el comisario europeo de Educación, Formación, Cultura y Multilingüismo Ján Figel. Algo que corroboran Mª Ángeles Esteban y Patricia López de la Osa, representantes de la primera y la última promoción.
Más información, en la Agencia Nacional Erasmus: www.mec.es.