LAS PROPUESTAS DE FRANCIA
CASTRACIÓN QUÍMICA
La propuesta del presidente francés consiste en inyectar al varón el fármaco Depo Provera, que bloquea la producción de testosterona en los testículos, disminuye la intensidad y frecuencia de los impulsos sexuales, impide el flujo de sangre al pene, evita la erección e imposibilita el orgasmo y la eyaculación. Al interrumpir el tratamiento, el deseo sexual reaparece. Entre los efectos no deseables en varones está el desarrollo de características femeninas. Mientras varios estudios otorgan eficacia a la castración química para prevenir reincidencias, muchos expertos señalan que la medida, por sí sola, no aborda debidamente el problema y exige que el agresor sexual se medique de por vida, algo difícil de garantizar. Por otro lado, los tratamientos rehabilitadores que se inician en la prisión con buenos resultados, resultan a menudo inútiles al ser interrumpidos al poner en libertad al preso.
BRAZALETES DISUASORIOS
En su política de liberación de reclusos peligrosos (violadores, pedófilos...), la legislación francesa les propone ahora llevar una pulsera electrónica que permita su control continuo gracias a un dispositivo de GPS, semejante al que se utiliza en los automóviles. Este sistema se usa en nuestro país para maltratadores. Adosado al tobillo y conectado con un emisor GPS –que puede sujetarse al cinturón–, el delincuente en libertad debe llevar el brazalete durante dos años. Si vulnera los horarios, sale del perímetro fijado o se acerca a zonas de exclusión, una alarma alerta al agente de vigilancia, que puede enviarle un SMS de advertencia o mandar a la policía. Si no cumple, puede ser castigado con dos años de prisión.