Leticia Gil de Biedma

Autor: ROBERTO GARVER
Victoria Noguero es la directora del Centro de Psicología Noguero. En su opinión, “el problema no es la niña, hay que tratar a los padres”
PREGUNTA. ¿Qué ha ocurrido en la familia para que los padres sientan miedo de sus hijos?
RESPUESTA. Se han perdido referentes en la educación de los hijos, en las actitudes de control y de sobreprotección. Hoy se educa en una relación de igualdad, sin jerarquía, con un talante conciliador. Se presume de ser el amigo, el “colega” de nuestro hijo. Pero a un niño que crece sin pautas ni límites, cuando llega a la adolescencia y debe enfrentarse almundo le nace un sentimiento de rabia hacia los padres porque se siente indefenso, no encuentra a una persona capaz de protegerle ante esa realidad que se le avecina.
P. Por lo tanto, ¿los niños necesitan límites?
R. Cuando un niño crece en libertad sientemiedo porque necesita una figura que le aporte seguridad. Y de ese miedo nace la agresividad. A la consulta vienen padres que consideran que su hija de 12 años tiene un carácter ya formado y un criterio propio que hay que respetar. Pero es imposible que, evolutivamente, el ser humano a esa edad haya desarrollado la capacidad de decisión y de responsabilidad. Veo niñas de 12 años en mi consulta maquilladas y vestidas demodo provocativo y los padres, en lugar de sentir su vulnerabilidad, te contestan que ellas ya saben lo que hacen y quién debe decidir la edad para maquillarse. Son padres con una distorsión cognitiva que defienden la autonomía y la capacidad de decisión.
P. ¿Cómo se puede prevenir que una niña entre en una espiral de violencia?
R. Los medios de comunicación juegan un gran papel cuando hablan correctamente de este asunto porquemuchos padres están perdidos, les falta información. No saben que la sobreprotección está reconocida como una forma de maltrato. Pero los niños no pueden crecer libremente, sin restricciones. El exceso de libertad es algo peligroso. Recuerdo a una niña que se inventaba castigos de sus padres para no sentirse distinta del resto de sus amigas. Un niño debe conocer pautas: ahora hay que recoger lamesa y ahora se puede ver la tele. Es importante realizar un trabajo de coordinación con los padres en los colegios. Nuestra sociedad también ha propiciado este problema porque salimos de una dictadura a una democracia y esta transición social y política ha desembocado en actitudes muchomás permisivas.
P. ¿Es distinta la violencia de una niña a la que ejerce un niño?
R. Las niñas recurren más a la violencia verbal, al insulto, a los portazos y suelen ser muy hirientes. Los niños desde que nacen van explorando el territorio, hasta dónde se puede llegar y cuando descubren que éste es ilimitado se sienten dueños de ese territorio.
P. ¿Qué opina de la tendencia de ingresar a niñas violentas en un centro de acogida?
R. Es un modo extremo de solucionar el problema, pero a veces es el único si la niña se les ha ido de las manos. Pero no basta con estigmatizar, porque el problema no es ella, son los padres. Si no se trabaja con ellos y continúan con las mismas pautas de conducta, el pronóstico no va a tener éxito. Y cuando la niña regrese, el problema no habrá desaparecido.