Ana Calvo

Autor: AFP
Foto: La ex candidata a la presidencia de Colombia, Ingrid Betancourt ha sido liberada tras permanecer más de seis años secuestrada por las FARC
Después de permanecer más de seis años secuestrada por el grupo terrorista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) la que fuera candidata a la presidencia del país sudamericano ha sido puesta en libertad en una operación coordinada por el ejército del país que preside Álvaro Uribe.
Junto a Betancourt, se ha rescatado también a tres contratistas estadounidenses secuestrados en 2003, Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves, y a once militares secuestrados por esta guerrilla que, como ella, llevaban varios años de reclusión en la selva de Colombia.
La Operación Jaque, como se ha llamado a este “rescate de película y sin precedentes en Colombia”, como lo calificó el ministro de Defensa de este país, Juan Manuel Santos, ha sido posible gracias a la infiltración de militares del ejército colombiano en las FARC. Según declaró la franco-colombiana Ingrid Betancourt en la larga comparecencia que tuvo ante los medios, sus liberadores “hablaban como guerrilleros y se vestían como tales, con camisetas del Che”.
Durante estos seis años, la ex candidata a la presidencia de Colombia ha sido uno de los principales baluartes, uno de los “canjeables” de más renombre con los que ha contado la organización terrorista para chantajear al Gobierno e intentar cambiarla por presos rebeldes y que ayer, por fin, pudo volver a abrazar a su madre.
Muy agradecida a su familia, por no perder la fe en su regreso, que muchos consideraban ya una utopía; al Gobierno colombiano que preside Álvaro Uribe por sus esfuerzos, y al francés de Sarkozy por la tenaz campaña que por su liberación ha llevado en los últimos meses, Ingrid Betancourt se comprometió ante los medios a “seguir luchando, con el presidente Sarkozy, por la libertad de los que quedaron cautivos”, unas setecientas personas en la selva colombiana.
La feliz noticia de la liberación ha sido acogida con gran entusiasmo, alivio y esperanza por parte de la clase política internacional, especialmente la francesa, en nombre de la cual el presidente Sarkozy, acompañado de los hijos y hermanas de la por fin libre Betancourt agradeció a “todos los que en un momento u otro han echado una mano y no han renunciado, y a quienes se han movilizado en Francia, así como para Suiza y España que, junto a Francia, han ejercido como países facilitadores en la búsqueda de un acuerdo humanitario”, según recoge EFE.
Sin duda, la fortaleza física pero sobre todo mental de esta mujer, convertida ya en una de las heroínas de este comienzo del siglo XXI, ha sido fundamental para que la historia de este infierno que ha durado más de seis años haya podido tener un final feliz.