Ana Calvo

Autor: AFP
A pesar de la creación de un Ministerio de Igualdad, de la promulgación de diferentes leyes y recomendaciones que apuestan por la equiparación laboral entre hombres y mujeres, y de la conciencia cada vez más extendida en algunos sectores de nuestra sociedad de que esta igualdad teórica ya debería ser real, lo cierto es que, de momento, la cuestión de género sigue siendo un hecho diferencial en el mundo del trabajo y las medidas adoptadas a estos efectos no se aplican en un 62% de los casos.
Según los datos arrojados por el estudio “Los mitos de la igualdad en el ámbito laboral” presentado por SecretariaPlus y DirectivosPlus.com y realizado según las opiniones de una muestra de 3.000 profesionales, los asuntos familiares son los que marcan las principales diferencias entre hombres y mujeres en este terreno.
A pesar de que en la teoría, y en las leyes, ambos sexos dispongamos de las mismas oportunidades y tengamos la misma capacitación profesional para desarrollar las tareas propias de nuestro puesto, la realidad dista mucho de este mito utópico. La igualdad real en las empresas no existe y las oportunidades no son las mismas. En los procesos de selección el hándicap de la maternidad sigue siendo un lastre para las féminas en un 59% de los casos, y el 84% de los encuestados opina que los hombres tienen más oportunidades dentro de la empresa que las mujeres.
Así, mientras el hecho de tener hijos y estar casado se considera como un punto de madurez y se valora de manera muy positiva en el caso de los varones, ocurre lo contrario en los datos que recogen la percepción del rendimiento de las mujeres en el trabajo una vez que son madres.
A pesar de que somos más puntuales y perdemos mucho menos el tiempo durante la jornada laboral que ellos, seguimos siendo las mujeres las que cargamos, en la mayoría de las ocasiones, con los asuntos familiares. Por eso, es habitual que una mujer tenga que pedir días u horas libres a sus superiores para encargarse de temas como ir a reuniones en el colegio de los niños (los hombres sólo lo hacen en el 1% de los casos), llevarlos al médico, cuidarlos cuando están enfermos (según el estudio las madres lo hacen en el 99% de los casos), ocuparse de familiares dependientes, supervisar obras en el hogar o resolver urgencias domésticas.
Los hijos también marcan la diferencia a la hora de solicitar bajas y reducciones de jornada. En el primero de los casos, el 92% de los varones preguntados no se siente con libertad para coger la baja por paternidad (excluyendo los 15 días posteriores al parto), pues consideran que está mal visto por los superiores (85%), por los compañeros (58%) y por la empresa (61%). Las mujeres, por su parte, representan el 98% de los trabajadores que solicitan la reducción de jornada y más de la mitad de las encuestadas reconoce que se siente culpable cuando tiene que viajar o salir tarde del trabajo.
Sin embargo, tanto hombres como mujeres coinciden a la hora de respaldar a sus parejas por este motivo, así como se acepta con normalidad que la otra parte tenga que acudir a cenas o eventos de trabajo con personas del sexo opuesto.
A pesar de que el estudio “Los mitos de la igualdad en el ámbito laboral” asegura que la mitad de los encuestados considera que ser madre no dificulta el ascenso y la promoción a un puesto mejor, lo cierto es que el 84% asegura que las decisiones de las féminas son más cuestionadas que las de los hombres y que, mientras ellos dirigen con más autoridad, las mujeres lo hacen con mayor habilidad y poseen más dotes para relacionarse.