
Autor: JUANMA COSTA
“Mi mesilla siempre está llena de libros y sólo quito alguno cuando no me cabe el vaso de agua. Soy una lectora impulsiva pero sistemática: cuando me da por un autor no lo suelto hasta que me he leído toda su obra, pero no tengo listas y tampoco me fío de los críticos”.
Entre las sábanas. “Amo la cama, no hay nada mejor en el mundo. De hecho, me molesta mucho tener que dejar un libro para volver al mundo real, por eso cuando leo antes de dormir combino dos placeres: la imaginación y el sueño. En eso me identifico con Descartes, que pasó toda su vida en la cama”.
Instrucciones de uso. “Los días de trabajo suelo acostarme a las 11 y leer una hora y media, aunque depende del libro y, si estoy muy enganchada, puedo estar hasta las tres de la madrugada. Acabo dando mil vueltas: un rato sentada, un rato de lado, otro rato boca arriba... Aunque lo adoro, reconozco que leer en la cama es bastante incómodo”. Mis favoritos “Mi obsesión permanente es Doris Lessing y, como a pesar de su edad no deja de publicar, soy feliz. Además estoy enganchada a la novela decimonónica: Tolstoi, Jane Austen y compañía. También me ha encantado “La Regenta” y he tenido una temporada de japoneses, con Mishima y Kawabata, que son aparentemente sencillos pero requieren mucha concentración porque su mundo nos es totalmente ajeno”.
Con la muñeca rota. “Me gusta que los libros pesen, las novelotas de tapas duras. Aunque acabe destrozada, no me gustan las ediciones de bolsillo”.
Títulos para no dormir.
• “Mara y Dann”, de Doris Lessing (Ediciones B). “Una historia de aventuras que sorprenderá a los que tienen catalogada a la premio Nobel sólo como feminista”.
• “La breve historia de casi todo”, de Bill Bryson (RBA). “El mejor libro de divulgación científica que conozco, muy entretenido”.
• “La Regenta”, de Leopoldo Alas Clarín (Cátedra). “El mejor culebrón de verano que se puede leer”.
• “La historia interminable”, de Michael Ende (Alfaguara). “Un clásico por el que todos debemos pasar. Nunca es tarde”.
• “Nunca me abandones”, de Kazuo Ishiguro (Anagrama). “Es un libro de ciencia ficción súper inquietante y misterioso, para devorar en dos días. Tiene algo salvaje dentro”.