Desde la época del Renacimiento, la Escuela Española de Equitación de Viena ha mantenido sin cambios el arte ecuestre clásico gracias a un entrenamiento muy exigente que conseguía que el jinete se fundiera con su caballo en una unidad indisoluble. Sin embargo, después de 450 años de inmovilismo, los nuevos aires de la modernidad han traspasado los muros de esta institución con las dos primeras mujeres que han sido aceptadas como alumnas en este prestigioso centro ecuestre.
La dirección de la institución, que cuenta con caballos de origen hispano y sigue la tradición de la doma española desde 1572, ha presentado para este curso a cuatro nuevos aspirantes a jinete, entre ellos y por primera vez, a dos mujeres.
Las dos jóvenes son la austríaca Hannah Zeitlhofer, de 21 años, y la británica Sojourner Morrell, de 17, que tienen ante sí un duro periodo de formación de hasta cinco años.
"Es un sueño estar aquí, es lo mejor que me ha pasado", explicó a los periodistas Morrel, quien dijo que desde muy pequeña es una apasionada de los caballos.
La joven visitó Viena hace dos años con su madre como turista y, tras recorrer la escuela de equitación, una de las más prestigiosas del mundo desde su fundación en 1572 por Maximiliano II, decidió enviar una carta para solicitar un periodo de prueba, que llegó, para su sorpresa, en septiembre.
Zeitlhofer, por su parte, explicó que el trato con sus compañeros es normal y correcto: "No nos tratan de forma distinta a ningún otro aprendiz, todos son simpáticos y se portan muy bien", dijo.
La medida histórica partió de la gerente, Elisabeth Gürtler, quien recalcó hoy que las leyes europeas defienden un principio de igualdad y había que acompasar la escuela a los nuevos tiempos.
"Nos preguntamos si era actual que en una institución sólo los hombres pudieran acceder a ella. ¿Qué impide que también las mujeres puedan entrar?", explicó Gürtler, para agregar que no encontraron razones objetivas contra la admisión de mujeres.
El director de la escuela de equitación, Ernst Bachinger, advirtió de que a las jóvenes les queda por delante un duro y exigente periodo de formación con jornadas que comienzan a las 06.00 de la mañana.
También recordó que entrar como aprendiz no garantiza nada y que ya en el pasado otros jinetes "tiraron la toalla porque no pudieron aguantar un ritmo tan agotador".