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Elizabeth López de Sola: “de pequeña pedía coches y no muñecas”

  • Elizabeth López de Sola: “de pequeña pedía coches y no muñecas” Elizabeth López de Sola: “de pequeña pedía coches y no muñecas” Rosa Gil

  • Elizabeth López de Sola: “de pequeña pedía coches y no muñecas” Elizabeth López de Sola: “de pequeña pedía coches y no muñecas” Rosa Gil

  • Su sueño es convertirse en ingeniera de Fórmula 1 y está trabajando duro para conseguirlo. Es la única española que cursa el máster de Ingeniería de Automoción de la Universidad Oxford Brookes.

En el máster de Ingeniería de Automoción de Oxford Brookes (Oxford, Gran Bretaña) hay 90 estudiantes y sólo dos chicas; también hay 12 estudiantes españoles, que disfrutan de una beca CajAstur- Fernando Alonso y sólo una mujer. A Elizabeth le da igual estar en minoría. Tiene muy claro, desde niña, que la Fórmula 1 es lo suyo.

MUJER HOY ¿Cómo se le ocurrió meterse en semejante berenjenal?
 
ELISABETH LÓPEZ. Siempre he sido una apasionada de los motores. Mi familia no tiene relación con este mundo –mi madre trabajaba en una empresa de detergentes y mi padre era carpintero–, pero ellos siempre han visto esta afición mía como algo normal. Cuando era pequeña, me regalaban coches en lugar de muñecas. Quise estudiar ingeniería para dedicarme a la Fórmula 1. Mi madre se reía cuando se lo decía. Y es verdad que en España no hay nada para nosotros, yo sabía que era un sueño lejano.

M.H. Hasta que consiguió su beca...

E.L. Sí. Acabé la carrera y pensé; “Y ahora, ¿qué?”. Me deprimí bastante. Encontré trabajo en una fábrica de tornillería. Un día, buscando becas por internet, encontré la de CajAstur y me dije: “Esto es para mí”. En la entrevista estaba como un flan, pero aquella misma tarde me dijeron que había sido aceptada. ¡Pegué un chillido...! Mi familia, que al principio pensaba que esto era una tontería que se me había metido en la cabeza, lo ha entendido bastante bien. Lo malo es que ahora quieren que vuelva. Hace poco le dije a mi tío que estaba pensando en comprarme una bicicleta y me contestó: “¿Por qué? ¿Cómo te la vas a traer en septiembre?”. Y yo quiero buscarme un trabajo aquí, en Inglaterra, o seguir estudiando.

M.H. Y, después de la euforia inicial, ¿fue muy dura la adaptación?

E.L. Me costó un mes entender el acento de Gales de uno de los profesores. Además, nunca había vivido fuera de casa y fue duro aprender a hacérmelo todo: la compra, la colada... También, por supuesto, echo de menos a mi familia. Y a mis amigos. Y a mi moto. Me la tenía que haber traído.

M.H. Sólo hay dos estudiantes femeninas en el máster.

E.L. Sí, una canadiense y yo. Al principio, los chicos me miraban como a un bicho raro. Tenía que explicar por qué estaba aquí, que me gustaba la Fórmula 1... Pero, a estas alturas, soy ya un compañero más, y tengo muy buena relación con todos.

M.H. ¿Por qué sigue habiendo tan pocas chicas ingenieras?

E.L. Creo que es algo cultural, una barrera que nos ponemos nosotras mismas y que hay que romper. Hay mujeres en todas las profesiones y tenemos las mismas capacidades que ellos.

M.H. Supongo que el nivel de exigencia es muy alto.

E.L. Sí. Nos pasamos todo el día en los ordenadores o estudiando. Hay gente que tiene mucha facilidad para aprender, pero yo necesito trabajar duro. Soy muy sacrificada y estoy acostumbrada a emplearme a fondo. Aquí, los profesores esperan que hagas más de lo que te piden. Sólo he ido a casa una vez, por Navidad, y hasta septiembre estaré con mi proyecto final, un supercharger (una especie de turbo) para un motor de gasolina.

M.H. ¿Qué hace cuando no estudia?

E.L. La verdad es que es a lo que me dedico casi todo el tiempo. Intento ir al gimnasio y a correr. También hago taekwondo, me desestresa. Y salgo por la noche, pero sólo de vez en cuando; estoy muy ocupada.

M.H. La Fórmula 1 tiene fama de ser un mundo muy machista.

E.L. Sí, eso dicen, pero ya me enfrentaré a ese problema cuando llegue. Tengo carácter y, si no me tratan bien, ya sabré defenderme. Además, en Fórmula 1 hay chicas, aunque no se las promociona demasiado. Sé que hay una española en Toyota y una diseñadora en Williams. Lo que pasa es que no se las ve demasiado. Poco a poco, las escuderías van entendiendo que somos igual de capaces que un hombre. Yo, de momento, no he tenido problemas por ser mujer.

M.H. ¿Se pierde algo al estar siempre en un mundo de hombres?

E.L. Supongo que sí, pero a mí no me va mal. Siempre me he llevado mejor con los chicos y aquí he encontrado gente con gustos afines. Hablamos casi todo el rato de motores, ¡pero es que me encantan! Por lo demás, la otra chica del máster, una canadiense, es mi mejor amiga en Oxford. Tengo ese desahogo.

M.H. ¿Qué le gustaría hacer en un futuro?

E.L. Querría ser ingeniera de pista de alguna escudería. Es la persona que está en el circuito, controlando los datos que recibe del coche y dando órdenes para optimizar el funcionamiento. Mi escudería preferida siempre ha sido Ferrari. Y Ferrari con Fernando Alonso dentro sería algo perfecto.

SEÑAS DE IDENTIDAD
 
Nació en Hospitalet (Barcelona) en 1985.
 
• Es licenciada en Ingeniería Industrial por la Universidad Politécnica de Cataluña

• Su nota media fue de 7,92. Nunca ha tenido que repetir una asignatura. 

• Fue seleccionada entre 25 finalistas para cursar este máster de 12 meses

Cada beca CajAstur- Fernando Alonso consta de matrícula y 36.000 €. Su fin es formar profesionales españoles de F1. 

• Ha elegido en el máster la especialidad de Engine Race Design, minoritaria y más centrada en el diseño de motores

Tiene 24 años y es la más joven del grupo de estudiantes españoles becados por CajAstur- Fernando Alonso.

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