
Autor: JUANMA COSTA
“Soy lectora tardía. Cuando era adolescente no hacía mucho caso a los libros y durante la carrera no encontraba el momento, pero hace seis años empecé a sentir más interés. Ahora no paso sin un libro al mes”.
Aviso de intenciones. “No me importa que se manche con la arena o se humedezca. Se quedan un poco amarillentos y es fácil reconocer cuáles han pasado por la playa, pero no me importa: un libro es para usarlo, no para adorarlo”.
Instrucciones de uso. “Necesito sombrilla y gafas de sol graduadas. Me gusta el sol, pero lo justo. Cuando llego a la playa, me baño para refrescarme, después me pongo crema y, mientras se seca, preparo mi silla. Leo sentada y, si puedo, en una tumbona. No me molesta que haya ruido o que los niños corran, lloro y me río a carcajadas... Si el libro me atrapa, creo una burbuja y me aíslo”.
Salir de pesca. “Tengo predilección por las novelas que parecen cuentos y están escritas con un estilo ingenuo, como “El niño del pijama de rayas”. No me interesa la novela histórica, pero el año pasado estuve en Estambul y leí “De parte de la princesa muerta”. Suelo guiarme por recomendaciones de mi novio y de mi amiga Raquel, porque leen más que yo y compartimos gustos, pero a veces compro un libro sólo por la portada”.
Recomendaciones al sol.
“El misterio de la cripta embrujada”, de Eduardo Mendoza (Seix-Barral). “Me encanta para la playa, porque es muy divertido y te engancha”.
“Kafka y la muñeca viajera”, de Jordi Sierra i Fabra (Siruela). “Es una novela, pero está escrita como si fuera un cuento. Se basa en una anécdota de Kafka: un día vio a una niña que había perdido a su muñeca y empezó a escribirle cartas como si fuera la muñeca y estuviera de viaje”.
“Asesinato en el Orient Express”, de Agatha Christie (Debolsillo). “No me considero una lectora de misterio, pero lo empecé y no pude respirar hasta terminarlo. Te atrapa”.
“El amor en los tiempos del cólera”. de Gabriel García Márquez (Mondadori). “Me gustó porque soy “romanticona” y refleja el amor frustrado de juventud que todos hemos tenido”. “Nada”, de Carmen Laforet (Crítica). “Me sentí identificada con la claustrofobia de la protagonista”.