S.F.

Autor: PABLO BAUDET
Una nueva jornada de la mujer trabajadora y una nueva oportunidad para chequear la igualdad laboral entre hombres y mujeres. Las tertulianas de “La tarde de Ramón García”, de Punto Radio, analizan si las mujeres tienen motivos para alegrarse o para quejarse.
Cada jueves en Punto Radio el programa “La tarde de Ramón García” abre sus micrófonos a la Tertulia de Mujer hoy. De cinco a seis, un grupo de mujeres debate temas de interés para todas nosotras. En esta ocasión, y con motivo del Día de la Mujer Trabajadora, hemos invertido el orden y son las páginas de esta revista las que abren un espacio a las voces de la radio. El motivo, averiguar si es necesario seguir reivindicando cada 8 de marzo los derechos de las trabajadoras. Con un 40% de mujeres empleadas fuera de sus hogares, la presencia femenina en el mundo laboral es algo incuestionable. Como también lo es el hecho de que problemas como el paro, la temporabilidad, la precariedad, la desigualdad salarial, las dificultades a la hora de conciliar o las de promocionarse en el trabajo... afectan más a la mujer que al hombre. En esta conversación a seis bandas repasamos las principales dificultades a las que se enfrentan las trabajadoras españolas y sus posibles soluciones.
En el camino de la conciliación
YOLANDA AGUILAR. Hoy por hoy, medidas como la reducción de jornada, las bajas para atender a los hijos o los mayores dependientes o las excedencias... parecen patrimonio exclusivo de la mujer. Un ejemplo: durante el 2006, el 98,35% de las mujeres, frente al 1,65% de los hombres, se acogieron a los permisos de maternidad y paternidad y sólo un hombre por cada 27 mujeres abandonó su puesto de trabajo por razones familiares. Con este panorama, yo no puedo evitar pensar que tenemos un marco “a medias” proporcionado por unas leyes, pero lo que realmente hace falta es un cambio social.
NURIA CHINCHILLA. Así es. Las leyes dan un pasito, pero hay que cambiar aspectos culturales. Una parte importante de nuestras investigaciones afirma que la gran discriminación no es sólo por ser mujer, sino sobre todo por ser madre. Los hombres llevan años controlando el mercado laboral y haciendo las cosas desde su punto de vista masculino. Y el nuestro es femenino y complementario al suyo. Por culpa de esto, la parte que podríamos haber aportado en la dirección de empresas no ha estado ahí, y continúa habiendo empresarios que piensan que su modo de hacer las cosas es el mejor y el único. Pero la flexibilidad ha entrado en las empresas gracias a nosotras, hemos sido el agente del cambio.
RAMÓN GARCÍA. Lo de la maternidad ya lo hemos hablado muchas veces en esta tertulia. Según un estudio de Randstad, la llegada del primer hijo supone la caída de las tasas de empleo de la mujer. Conforme a los datos, el 28% de las madres reduce su actividad; otro 28% interrumpe su trabajo durante al menos un año; y un 17% lo deja definitivamente. O si no, que nos cuente Nieves cómo se arregla ella ahora que lo está sufriendo en primera persona y por partida doble...
NIEVES ÁLVAREZ. Es un lío, pero creo que las mujeres somos muy fuertes y tenemos esa capacidad de hacer las dos cosas: ser madre y desarrollar una vida laboral al mismo nivel que un hombre, perfectamente bien. A ese nivel estamos todavía muy infravaloradas. Pero con organización y con ayuda se puede hacer. Igual que mi marido trabaja, ¿por qué no lo voy a poder hacer yo?
R.G. ¿Y quién se encarga más de los niños: tú o tu marido?
N.A. Lo hacemos todo entre los dos, él me ayuda una barbaridad. Llega a casa y se implica muchísimo en el cuidado de los niños, no es de los que se retiran a desconectar porque están cansados.
R.G. Hay algunos que sí hacemos cosas en casa, pero no por “ayudar” sino porque es lo que hay que hacer.
N.C. Pero fíjate que tú hablas de colaborar o echar una mano, pero no se llegará nunca a la igualdad hasta que se borren estas expresiones; porque “colaborar” o “echar una mano” conlleva que esas tareas son obligación de otro y tú ayudas. El lenguaje es muy importante...
R.G. Vaya, lo he dicho sin querer…
NATALIA FIGUEROA. Pero todo esto ha cambiado muchísimo... Aunque seguimos quejándonos y diciendo que ellos se tienen que implicar más... Pero echas la vista atrás y las cosas ya no son igual.
Y.A. Sí, pero necesitamos más, porque la realidad es que seis de cada 10 mujeres creen que tener hijos es un obstáculo para su vida profesional y sólo un 4% opina que ser padres afecta a la de los hombres...
N.F. Claro, pero volvemos a lo de antes, que es muy difícil cuidar de un niño si tienes un trabajo que te impone un horario de llegada y otro de salida, sobre todo si el de salida es a las seis de la tarde…
CARME CHAPARRO. Ya, pero eso sería más fácil si el hombre se atreviera a decir en la oficina que se va porque tiene que llevar el niño al dentista o que debe asistir a una reunión en el colegio… Y de momento, la logística del hogar sigue siendo femenina.
N.C. Vamos más rápido de lo que nadie pudo nunca imaginar... pero es que las que estamos aquí y ahora pensamos que ojalá nos toque a nosotras ver el cambio y no a nuestras hijas o nietas. Hace 10 años nadie hablaba de conciliación, ahora, por lo menos, ya se habla. El siguiente paso que deberíamos tomarnos en serio es el de la corresponsabilidad dentro y fuera del hogar de mujeres y hombres. Porque dentro de casa somos dos y el proyecto familiar es de los dos. Y fuera también somos dos, y para construir un proyecto social sostenible se necesita al hombre y a la mujer. Por eso hay que repensar la empresa, porque ahora mismo ni la maternidad ni la paternidad caben en la estructura empresarial existente. Y por otro lado, lo que ha dicho Nieves es cierto, podemos ser la mujer comodín fácilmente y encargarnos nosotras de todo... Pero que nosotras seamos comodín provoca que el hombre sea “comodón”. Y ahí debemos reconocer que parte del problema es nuestro.
¿Se puede prescindir del talento femenino?
N.C. Eso sería una locura… El talento está formado por la capacidad y el compromiso. El problema es que tenemos gente capaz pero no comprometida y el talento se pierde por dos decisiones “mal tomadas” en la empresa. Que la mujer salga a trabajar es fantástico, pero también es cierto que deberíamos dejar que, en ciertas etapas de su vida, ésta pueda decidir “prefiero quedarme en casa”. El talento de esa mujer haciendo de madre, de esposa, de constructora de hogar, que es como ser la consejara delegada de su propia PYME, es maravillosa.
Y.A. Pero eso no cuenta... Si vas a una entrevista de trabajo diciendo “soy periodista y madre de dos hijos a los que organizo muy bien”, el entrevistador no ve eso como un valor añadido.
C.C. En España hay 10 millones de amas de casa y para la sociedad son población inactiva, como si no trabajaran, cuando en realidad dedican 80 horas a la semana a estas tareas. Y además, deberíamos decir que si el hombre quiere también podría quedarse. La pareja debería sentirse libre de poder decidir quién se queda y quién se va.
R.G. Aunque haya pocos, alguno hay que se queda…
N.F. Cuando mi hijo y su mujer tuvieron el niño, ella se incorporó al trabajo inmediatamente y a él no le importó nada permanecer en casa. Me quedaba pasmada cuando llegaba por las mañanas a nuestra casa cargado con el bebé, el capazo… Eso lo ves tú, en tu hijo, que hasta hace dos días era de los que le tenías que hacer todo y se te cae la baba.
N.C. Es que sólo por tener un hijo no eres padre, igual que sólo por tener un piano no eres pianista. El tema es ejercer.
LOS TERTULIANOS
Ramón García. Director y presentador de este programa en Punto Radio
Nuria Chicnchilla. Directora del Centro Internacional de Trabajo y Familia del IESE Business School
Yolanda Aguilar. Directora de la revista Mujer Hoy
Nieves Álvarez. Top model internacional
Carme Chaparro. Periodista y presentadora de los Informativos de Tele 5 de fin de semana
Natalia Figueroa. Periodista y escritora