Silvia Fernández

Autor: MATÍAS COSTA
1. Virgina Molina (22 años): “Esto es muy duro, cansa mucho, terminas molida... pero es la quinta vez que lo hago. Soy de Lucena del Puerto, pero vengo a Moguer. Mi familia me deja hacer, dice que si me gusta, ya soy grande para decidir. A mí no me critica nadie, y si me critican me da igual. Y quien quiera que venga, aquí no se discrimina a nadie. Merece la pena. Yo el año pasado no pude salir y lo pasé muy mal”.
2. Luisa Barragán (28 años): “Yo sólo he salido un año, porque me casé y me fui a vivir a Murcia y me pasaba los Domingos de Ramos llorando. Pero ahora he vuelto con mi Cristo. Desde siempre me encantaba el costal. Mi familia me decía que fuera penitente, pero yo quería sentir más. Y lo he conseguido. Ahí abajo te acuerdas de todo lo triste y lo bueno, y ese silencio... Aquel año me vio mi abuela y eso fue lo más grande”.
3. Isabel Díez (45 años): “Empecé porque me piqué. Para mí no se trata de ser religiosa, sino de lo que sientes ahí abajo. No sé explicarlo. El día que sacas el paso, los nervios están a flor de piel y si llueve, lloras. En Huelva nos llamaban las Margaritas porque salíamos un año sí y otro no, por la lluvia. Pero un año que tenía que ser que sí fue que no y no parábamos de llorar diciendo: “Ni las margaritas nos van a llamar”.