M.J.Barrero
Ha cambiado mi Ferrol natal por la selva africana. Trabaja para devolver a su hábitat a chimpancés rescatados de los furtivos. Son como personas, tan cercanos en sus gestos y reacciones. Sólo les falta hablar, y a veces ni lo necesitan.
Mi destino... A veces me pregunto: ¿cómo he llegado aquí? Siempre me dio mucho miedo viajar, pero este trabajo era mi sueño y lo busqué hasta encontrarlo. Visité zoos, circos y centros de animales. Al ver gorilas y chimpancés en cautividad, decidí ir en busca del origen y la solución: África.
Me gusta... El olor a selva, las huellas de los chimpancés en el camino y sus vocalizaciones de madrugada, el sonido del tam tam, la luna al revés, la esperanza de libertad.
Echo de menos... A mi familia, hablar en español, la tortilla y el caldo gallego. Abrazar a mi madre sin recorrer medio planeta.
Volveré... En vacaciones, pero tengo 139 “asuntos pendientes” en Congo.
• INFO: www.janegoodall.es y www.biodiversidad.es
¿OBJETIVO? LA LIBERTAD
Con 139 chimpancés, el centro de recuperación de Tchimpounga, del Instituto Jane Goodall, es el más grande de África. En él trabajan 50 personas y mi misión es simple: que todo funcione. El día empieza a las seis de la mañana. Visito a los chimpancés para ver si están bien, tienen comida y siguen los tratamientos. Es mucho trabajo, pero merece la pena pensar que estos “chimpis” volverán a ser libres.