Trabajo

Ya podemos desayunar con diamantes... en Madrid

  • Desde ayer, algunas privilegiadas ya podrán emular a Audrey Hepburn y desayunar con diamantes sin tener que cruzar nuestras fronteras. La mítica joyería Tiffany’s ha abierto abre sus puertas en la Milla de Oro madrileña para vestir de glamour la capital “a precios democráticos”…

O al menos eso dice Raffaella Banchero, directora de la sucursal española, que asegura que venderá joyas en plata desde 60 euros… hasta seis millones y medio de dólares, que es el precio al que puede ascender uno de los anillos de la nueva colección Blue Book, formado por, nada más y nada menos, que veinte diamantes.

Las grandes damas de la alta sociedad llevan más de cien años prometiéndose a golpe de alianza de brillantes y sus joyas exclusivas han adornado las muñecas y cuellos más distinguidos del mundo. Así, la cadena de joyerías más famosa de la Gran Manzana aterriza en el número 10 de la calle Ortega y Gasset de Madrid para que las viandantes puedan detenerse frente a su escaparate con un croissant en la mano, como hiciera en su día la protagonista de la mítica película “Desayuno con diamantes” en una de las imágenes más históricas del cine.

El local de Tiffany’s en la capital cuenta con 560 metros cuadrados distribuidos en dos lujosas plantas diseñadas “por los mismos arquitectos que la de la Quinta Avenida de Nueva York”, según afirma Banchero, y comunicadas por un ascensor blindado como guardia custodio de los tesoros que allí se pueden encontrar.

El imponente collar “Ribbon Rosette” que lucía Audrey en la película de Blake Edwards, solitarios de diamantes engarzados en platino, alianzas adornadas con las piedras preciosas más puras o las piezas de las colecciones de Paloma Picasso, Elsa Peretti o Frank Gehry, con su broche “Bilbao” inspirado en la portada del Guggenheim como buque insignia, adornan las millonarias vitrinas de esta tienda-museo.

Pero si hay algo que ilumina todo el espacio y concentra todas las miradas es el mítico “diamante Tíffany’s”, una joya que la firma adquirió en 1878 por 18.000 dólares de la época y que hoy tiene un valor con tantos ceros que se hace incalculable. Engarzado por el diseñador icono de la casa, Jean Schlumberger, en un colgante en forma de pájaro, el brillo del ’Bird’s rock’ consiguió eclipsar a la mismísima Elle “El Cuerpo” MacPherson, que fue la madrina de tan exclusiva inauguración.


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