Trabajo

Las claves del plan Bolonia

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La creación de un espacio europeo común para la educación universitaria ha revolucionado a estudiantes y profesores. Analizamos por qué.

1. Principio y fin. La reforma se fraguó en 1999. En Bolonia, 29 países pusieron la primera piedra del Espacio Europeo de Educación Superior. ¿El objetivo? Incrementar la competitividad, promover la homologación de títulos y la movilidad de estudiantes, y ajustar la oferta a la demanda social. ¿El resultado? Cambian los nombres, la metodología, el sistema de cómputo, la duración y el espíritu universitario.

2. Graduados, no licenciados. Ni diplomados. Diplomaturas y licenciaturas son sustituidas por grados, que, en España, durarán cuatro años (en otros países, tres), excepto Medicina (seis) y Veterinaria y Arquitectura (cinco). Quien lo desee hará un posgrado: un máster de uno o dos años, obligatorio para abogados, ingenieros superiores y profesores de Secundaria, y un doctorado de investigación.

3. Dentro y fuera de clase. No sólo contarán las horas que el alumno pasa en clase, también las que invierte en la biblioteca, en casa, en el laboratorio, en un seminario... El cómputo correrá a cargo del tutor. Así son los nuevos créditos. Se llaman ECTS (Sistema Europeo de Transferencia de Créditos) y equivalen a 25-30 horas de trabajo, frente a los actuales, de 10 horas de aula. Cada curso académico tiene 60 créditos, entre 1.500 y 1.800 horas, lo que supone unas 40 semanales. En suma, un grado serán 240 ECTS.

4. Pasaporte a Europa. No habrá secretos sobre la formación. En el Suplemento Europeo al título aparecerá el nombre de la titulación, la lengua en la que se ha impartido, las competencias y habilidades adquiridas o la participación en las becas Erasmus. Para obtener el título, será necesario hacer prácticas en una empresa. Además de becas, hay préstamos-renta, a devolver hasta en 20 años.

5. Las protestas. Los anti-Bolonia se quejan del “desmantelamiento” de la universidad pública y su “mercantilización”; de la entrada de financiación privada y el probable abandono de estudios no “rentables”; de la dificultad para estudiar y trabajar a la vez con los nuevos créditos; del precio de los másteres (hasta 6.000 €), de las prácticas no remuneradas y de la homologación no automática.

6. El calendario de aplicación. 33 universidades ya imparten 163 grados y se preparan más de 1.000 para el curso próximo. Sin embargo, el Plan entrará en vigor en 2010-2011 y las antiguas enseñanzas se extinguirán en 2015. ¿Quién lo pagará? El modelo de financiación se estudia en la estrategia Universidad 2015, un pacto entre rectores, gobiernos y agentes sociales y económicos. Además, se inaugura el mecenazgo de las empresas.

LA FIRMA INVITADA

Ján Figel, Comisario Europeo de Educación, Formación, Cultura y Juventud:

 El proceso de Bolonia pretende crear un espacio europeo de educación superior en 2010, en el que los estudiantes puedan escoger entre una amplia gama de cursos y beneficiarse de un procedimiento simplificado de convalidación. Para que ello ocurra, es necesario reformar los sistemas de enseñanza superior.

En 1999, 29 gobiernos (incluido el español) presentaron la iniciativa y hoy 46 participan en ella. Se trata de un proyecto que coloca al estudiante en el centro de la educación superior y se propone hacer más compatibles los sistemas europeos. Su necesidad es obvia para cualquiera que haya intentado estudiar o trabajar fuera de su país.

La Comisión confía en que Bolonia simplifique y acelere la convalidación de títulos. A los estudiantes les resultará más fácil salir al extranjero durante un semestre o cursar la licenciatura en un país y el máster en otro. Los títulos comparables permitirán a los licenciados moverse por el mercado europeo.

A Bolonia no le interesa el aspecto financiero ni defiende la introducción de tasas. En su última reunión, el 29 de abril, los ministros subrayaron que la financiación pública es prioritaria para garantizar la igualdad en el acceso a la universidad. Aunque España está tardando más que otros países en implementar los objetivos de la reforma, el progreso es positivo. Confío en que el esfuerzo de las autoridades permitirán al país y a sus estudiantes beneficiarse de las reformas de Bolonia.

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