ARCOmadrid, una de las ferias
de arte más importantes
del mundo, abre sus puertas
el miércoles 17, hasta el domingo
21, dedicada a artistas
y galerías de Los Ángeles. Para celebrarlo
hemos reunido a cinco mujeres involucradas
en el mundo del arte que nos
hablan de sus experiencia. Tres de ellas
(Margarita Aizpuru, comisaria de exposiciones;
Isabel Durán, gestora cultural y
Pilar Serra, galerista) participan en esta
charla como miembros de Mujeres en
las Artes Visuales (MAV), una asociación
interprofesional y estatal que trabaja por
una participación mayor y la igualdad
de oportunidades de las mujeres en el
arte. Con ellas están Lourdes Fernández,
directora de ARCOmadrid, y Almudena
Baeza, crítica y profesora de arte.
¿Qué esperan de la convocatoria de este año?
Pilar Serra. Las españolas que vayamos, acudiremos con obras de la misma calidad de siempre. Como la crisis es económica habrá menos ventas, pero al no ser artística, las obras serán incluso mejores. Las dificultades motivan.
Lourdes Fernández. Nos encontramos en un momento económico delicado, pero creo que en un contexto de estas características las ferias de arte se convierten en herramientas de gran valor para los intereses del sector artístico. Son citas imprescindibles para activar el mercado, hacer negocio y nuevos contactos. Y esto es algo que en ARCOmadrid no queremos dejar de potenciar.
¿Cuál es la situación de las artistas españolas?
Isabel Durán. No tiene nada que ver el panorama que tenemos en la actualidad con el que teníamos hace 50 años. Estamos en un “in crescendo” imparable, pero tiene que seguir aumentando para llegar a una situación igualitaria. Como decían las Guerrilla Girls, un colectivo de artistas feministas de los años 80,: “Hasta hace poco, las mujeres, para entrar en los museos tenían que desnudarse”.
Margarita Aizpuru. Nuestra asociación Mujeres en las Artes Visuales (MAV) ha encargado un estudio global sobre cómo está representada la mujer en museos y centros públicos. Hasta ahora sólo había estudios fragmentarios en los que se constata que en las colecciones de museos y centros de arte españoles las obras de las mujeres artistas forman parte de la colección de forma minoritaria. Y debemos exigir como ciudadanos y como mujeres que haya igualdad.
Lourdes. Cada vez somos más y mejor preparadas. Pero muchos de los museos y entidades públicas culturales están dirigidas por hombres.
Discriminación positiva… ¿sí o no?
Margarita. Creo que hay que hacer discriminación positiva. Existen grandes lagunas en las colecciones en cuanto a artistas de las décadas pasadas. Debería haber paridad basada en la calidad.
Lourdes. Incluir a esas mujeres entre los grandes nombres de la Historia es algomuindispensable y no creo que eso sea discriminación positiva, sino rigor.
Margarita. Determinadas profesoras están realizando investigaciones para deconstruir la historia heredada y reconstruirla incluyendo a autoras que no aparecen en las versiones oficiales.
Pilar. Las mujeres artistas siguen teniendo el handicap de los niños. El año pasado tuve a la fotógrafa británica Catherine Yass en la galería y me puso determinadas condiciones porque tenía que venir con su hija. Eso con un hombre no ocurre.
Almudena Baeza. En los matrimonios de artistas, suele tener más proyección él que ella, incluso si son de similar calidad y teniendo los mismos contactos. Un ejemplo pueden ser la artista española recientemente fallecida Patricia Gadea,que tiene una carrera paralela a la de su marido, Juan Ugalde.
Pilar. Por otro lado, hay que señalar que hay pocas artistas de determinada edad –50, 60 o 70 años–. Las más jóvenes sí van entrando en las galerías. Pero algunos coleccionistas tienen cierta reticencia a comprar obras de mujeres porque creen que es peor inversión. Más aún si se trata de una mujer joven, que está en edad de tener hijos, porque piensa que puede dejar el arte en favor de sus hijos.
¿Existe un arte femenino?
Isabel. Hay es un arte feminista, pero no femenino. Quizás sí hay rasgos propios de la mujer, pero eso no es relevante. Pilar. La mayoría de las veces, si la temática no es femenina, no se distingue.
Almudena. Antes las mujeres no podían acceder a determinados materiales de lujo extremo, ni a las piezas súper producidas; y hacían un arte de baja tecnología,a mano. Ahora tienen acceso a piezas más producidas. En ese sentido, la diferencia se va notando menos.
Isabel. En este momento hay muchas circunstancias (educación, pasado...) que nos condicionan. Y el afán no es que seamos iguales, sino estar en igualdad.
Margarita. Yo creo que sí hay un arte femenino que obedece a situaciones de opresión de la mujer y que ha sido la única posibilidad histórica que han tenido las féminas: las holandesas del siglo XVII sólo podían pintar bodegones y flores porque se les impedía ir a la escuela a dibujar desnudos. Posteriormente, hay artistas que ahondan en la identidad femenina para contestar a la identidad clásica y reutilizarla. Por ejemplo, la alemana Rosemarie Trockel, que utiliza el punto. Usan aquellas herramientas que han sido históricamente empleadas por las mujeres como algo doméstico y lo elevan a categoría de medios artísticos. En tercer lugar, existe un arte feminista con una perspectiva ideológica de este tipo en el que se realizan obras que responden a una estrategia y un posicionamiento. Dentro de ese campo hay grandes artistas en España, como Marina Núñez. Y, por supuesto, hay mujeres cuya obra no se distingue de la de un hombre.
Almudena. Las primeras feministas sólo hablaban de las diferencias del cuerpo, las enfermedades femeninas. Más adelante se habla de la cabeza femenina…
Futuro esperanzador
Isabel. El líneas generales podemos decir que no hay color entre lo que había y lo que hay. Y no hay color entre lo que hay y lo que habrá. Y por eso trabajamos. Es cierto que hay muchísimo trabajo por hacer y muchísimas puertas por abrir, pero es el momento de abrirlas. De hecho, nosotras, en el MAV, llamamos a muchas puertas y nos las abren