María Urrutia

Autor: EFE
No se prodiga en televisión, concede muy pocas entrevistas y no suele acudir a estrenos y saraos. Lleva más de 30 años con Víctor Manuel, con quien tiene dos hijos, también artistas. Pero la Ana Belén que todos conocemos está siempre sobre un escenario o en la pantalla de cine. A lo largo de su carrera
se ha cuidado mucho de que nadie, excepto los suyos, traspase la línea que hay entre el personaje público y el privado. Aprovechando que su nuevo disco se llama “Anatomía”, hemos intentado averiguar
qué hay detrás de esa voz dulce y esa personalidad arrolladora. Descubre cómo es de verdad la mujer que hay detrás de la artista.
MUJER HOY. ¿Cómo es esta gira que la llevará por toda España hasta finales de mayo?
ANA BELÉN. Es un espectáculo bonito, con un montaje muy cuidado. Y, sobre todo, llevo un buen repertorio, que es lo principal. Además de presentar mi álbum, interpreto algunos de mis temas de siempre y otros menos conocidos que me apetecía rescatar.
MH. ¿Ha querido hacer justicia a esas canciones de la cara B de sus discos, que no alcanzaron las listas de los más escuchados?
A.B. Sí, son temas que algunas personas pueden tener en la memoria, pero que no he cantado casi nunca en directo. Me divertía retomarlas y mucho más cuando esta vez estoy sola en el escenario y he tenido más fl exibilidad a la hora de elegir el repertorio.
MH. Tras tantos años, ¿aún le recorre un escalofrío al ponerse ante el público?
A.B. Siento la misma tensión o incluso más. Estoy acostumbrada a compartir escenario y esta vez toda la responsabilidad es mía. El artista que dice que le da igual un directo es un irresponsable. El escenario es muy fuerte. Tienes que salir cargada de emociones y con una dosis de nervios para crear con el público una relación estrecha y cálida.
MH. ¿Y cómo lleva eso de ir con la maleta a cuestas, de ciudad en ciudad?
A.B. Es un poco pesado, pero he aprendido a llevar lo esencial y a evitar lo superfl uo. Al principio viajaba con unos maletones impresionantes, por si acaso. Después me di cuenta de que era absurdo y mi equipaje fue aligerándose hasta quedarse sólo en lo básico. Cuando estás de gira tampoco tienes tiempo para nada. Llegas al hotel, ensayas, cantas y vuelves al hotel a dormir.
MH. Llevaba seis años sin sacar un disco de canciones inéditas. ¿Por qué ahora?
A.B. Porque he logrado reunir un grupo de temas que me gustan. Afortunadamente, a estas alturas ya nadie me obliga a grabar un álbum para cumplir el expediente o porque venga en el contrato. Mi compañía me permite hacerlo cuando tengo cosas interesantes que contar.
MH. ¿Cómo es la verdadera “anatomía” de Ana Belén, la persona detrás de la voz?
A.B. Soy como se me conoce artísticamente. A Ana, la persona, sólo tiene acceso la gente cercana a mí. El resto no tiene por qué conocerme más que como artista, con las emociones que sea capaz de transmitir. No me interesa en absoluto hablar de la persona.
MH. ¿Esa muralla infranqueable que hay entre la prensa y su vida privada es algo que ha levantado conscientemente?
A.B. Y la defi endo a capa y espada, diciendo “no” muchas veces; es algo que nadie te enseña y que aprendes con el tiempo.
MH. ¿Me podría decir cuál es el secreto para que su pareja funcione tras 30 años?
A.B. No me considero especial, ni un bicho raro, por tener una pareja duradera. Tengo muchos amigos en esta profe- sión que también llevan mucho tiempo juntos. En contra de lo que se dice, no creo que haya más separaciones que en otros ofi cios. En todas partes cuecen habas.
MH. Sus canciones están compuestas por Joaquín Sabina, Víctor Manuel, Bebe... ¿A qué sabe ese cóctel?
A.B. Tiene matices muy ricos y variados. Junto a compositores de toda la vida hay gente muy nueva, como Bebe; Javier Limón, que también ha producido el disco; mi hijo, David San José; Litto Nebia o Felipe Palomo, que es un autor desconocido que me mandó material que había compuesto y al que decidí incluir.
MH. El tema “Pobrecita de mí” habla de su infancia en Lavapiés. ¿Qué piensa del cambio que ha dado el barrio con la inmigración?
A.B. No creo que haya mucho cambio. Se ha convertido en un barrio multicultural, como dicen ahora, aunque yo prefi ero llamarlo mestizo, que es como se ha llamado siempre. Cuando era pequeña no había inmigrantes en Lavapiés. Era un lugar de gente trabajadora y solidaria, y eso sigue estando ahí. Lo único añadido es la mezcla y la riqueza que aporta la gente venida de países lejanos.
MH. Empezó a trabajar cuando era muy jovencita. ¿Le ha marcado haber sido niña prodigio?
A.B. No tengo un recuerdo maravilloso de aquellos años, pero tampoco voy a renegar de ellos. Sí pienso que ojalá hubiera sido una niña como las demás, sin trabajar. Me habría gustado pasar mi adolescencia tonteando, sin responsabilizarme de tantas cosas a los 13 años. Pero nadie me empujó, me gustaba mucho aquello. También tuve la suerte de conocer a muchos compañeros de profesión que me enseñaron a crecer como artista y como persona.
MH. ¿Piensa que, con el paso de los años, las mujeres ganan, como los vinos?
A.B. Pues no sé que decirte, a mí lo de la madurez me toca un poco las narices. Pero como la alternativa a no cumplir años es la muerte, pues, ¡viva la madurez y el cumplir años! No estoy en absoluto de acuerdo con los que dicen que de mayor se gana en inteligencia. No me creo más lista que hace 10 años.
MH. Vivimos en una sociedad en la que parece pecado envejecer y tener patas de gallo, arrugas de expresión o manchas. ¿A usted le preocupa?
A.B. Qué va, yo tengo muchas arrugas. Me parece bien que inventen cremas para estar más guapas, pero, en mi caso, esas marcas signifi can que he vivido, que estoy viviendo y, lo más importante, que me reído de lo lindo. Como no salen de un día para otro, te acomodas a ellas sin problemas.
MH. ¿No le ha condicionado verse en los medios como la mujer más deseada de España?
A.B. No, lo he llevado con mucho humor.
MH. ¿Cómo ve la evolución de la mujer en la lucha por conquistar la igualdad de sexos?
A.B. Hemos avanzado muchísimo. Yo me acuerdo de cuando necesitabas la autorización de tu marido o de tu padre para abrir una cuenta en el banco. Las conquistas han sido muy importantes, pero aún nos faltan algunas cosas para alcanzar los mismos derechos que los hombres, y el mismo lugar en la sociedad.
MH. Recibir la Medalla al Mérito en las Bellas Artes cuando está en uno de los momentos más altos de su carrera tiene su mérito.
A.B. Da gusto que te premien cuando estás trabajando. Lo agradecí mucho.
MH. Hace tiempo que no la vemos en el cine. ¿Para cuándo una nueva película?
A.B. Tengo un proyecto, pero está aún en pañales y prefi ero no comentarlo. La verdad es que me apetece.
MH. La música está acorralada por la piratería, los espectadores no ven cine español… ¿Tan mal está la industria o es que a los artistas les gusta mucho quejarse?
A.B. A mí no me gusta quejarme; soy consciente de que tengo bastante suerte en esta profesión y en este país. En España somos capaces de hacer muy buen cine, pero competimos con el gigante americano.
UNA VIDA ANTE LOS FOCOS
1966. Se dio a conocer con un tierno musical: "Zampo y yo".
1971. En "Morbo", de Gonzalo Suárez, encarnaba a Alicia, una joven que no iba a disfrutar de su luna de miel.
1982. Convertida en todo un símbolo, arrasó con temas como "Agapimú" y "El hombre del piano" .
1994. Uno de sus mejores años. Protagonizó "La pasión turca" de Vicente Aranda.
CINCO SECRETOS EN VOZ BAJA
• Se siente feliz con: “Una buena película, una cena con amigos, una exposición, un paseo por el campo o el jardín Botánico de Madrid...”.
• Le da miedo: “Muchas cosas, sobre todo, las situaciones que no controlo. Aunque pueda dar la imagen de mujer segura, soy bastante miedosa”.
• Le saca de sus casillas: “La falta de educación”.
• La familia es: “Tiene muchas formas, hasta con los amigos puedes hacer una familia”.
• Su estilo: “Me encantan los diseños de Jesús del Pozo y Sybilla. Procuro ir elegante, pero cómoda”.