Trabajo

Bibiana Aído:“Contamos con los hombres para crear una sociedad más justa”

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Lleva casi un año sentándose en el Consejo de Ministros. Un año en el que ni ella ni su departamento han dejado de estar cuestionados. Con motivo del Día de la Mujer, el 8 de marzo, repasamos la agenda del Ministerio más desconocido.

Todavía hay paredes a medio montar, puertas fuera de quicio y pasillos convertidos en despachos. En la vida cotidiana del nº 37 de la madrileña calle de Alcalá conviven funcionarios y obreros. Llevan 11 meses construyendo, física y filosóficamente, el Ministerio de Igualdad. “Partíamos de cero -recuerda Aído-. Yo tenía que hacer de ministra, ordenanza, secretaria... Faltaban incluso sillas”. También había policías “prestados” por Interior, membretes colocados en sobres de otros departamentos o un fax para recibir la orden del día del Consejo de Ministros, porque no tenían dominio electrónico.

Fue complicado encajar un Ministerio en un gran edificio diseñado para ser sede de un banco. Fue más complicado aún diseñar el libro de ruta del que quizá es el departamento menos físico y más ideológico, sin escuelas, hospitales o Fuerzas Armadas que gestionar. Sólo, ni más ni menos, hay que luchar por la igualdad. Y eso cada cual lo interpreta a su manera. Por eso el Ministerio que asumió Aído el 21 de abril de 2008 incomodaba a muchos. “Hubo quien emitió su dictamen por ser joven y mujer -reflexiona-, pero otra parte importante de la crítica fue por la creación de un Ministerio de Igualdad”. 

MUJER HOY. Lleva casi un año en el cargo. Mirándolo con perspectiva ¿habría cambiado algo? 

BIBIANA AÍDO. (Largo silencio) Ufff, qué difícil. He aprendido mucho y creo que más vale pedir perdón que dormirse. Fue muy duro los primeros meses porque, además de poner en marcha el Ministerio, había que desarrollar el contenido político, las iniciativas, establecer prioridades...

MH. ¿Se ha sentido alguna vez ministra-diana?

BA. Tengo la responsabilidad de poner de manifiesto, para que no les pase a otras, la diferencia de trato que reciben las mujeres con responsabilidades públicas. Ni la vida privada, ni un vestido, ni una foto deberían ocupar más páginas que la labor que desempeñamos.

MH. Pero es algo habitual: el esmoquin de Carme Chacón, la foto de Soraya Sáenz de Santamaría con un vestido de noche, o usted, con la publicación de detalles sobre su vida en pareja.

BA. Es lo sorprendente. Eso no tiene nada que ver con el trabajo que desempeñamos y no debería ser el centro de atención.

MH. Lo ha recalcado usted: A nosotras nos llaman por el nombre y a ellos, por el apellido. ¿Se ha sentido tratada de manera diferente?

BA. Creo que ha habido quien ha emitido su dictamen sobre mí solamente porque soy mujer y joven.

MH. Y con eso, ¿lleva usted las de perder en el mundo de los poderosos?

BA. Estoy aquí porque tengo un compromiso político claro y rotundo, desde los 15 años, con el PSOE. Y una convicción muy clara en cuanto a lo que significa avanzar en igualdad.

MH. ¿Tuvo en algún momento la tentación de dejarlo?

BA. No, en ningún momento. Sabía la enorme responsabilidad que se ponía en mis manos, que iba a estar en el ojo del huracán y que las lupas que me examinaban iban a tener más aumento.

MH. En este tiempo ha cambiado: habla con prudencia, sopesando la respuesta. ¿Demasiados palos? Recuerdo, por ejemplo, sus críticas contra el velo islámico y la polvareda internacional que levantó. En política, ¿se puede decir lo que se piensa?

BA. Creo que tu libertad de expresión es inversamente proporcional a la responsabilidad que ostentas. Eso me lo dijo Felipe González. Pero cuando puedes cambiar cosas y tu opinión cuenta, es cuando ocupas esa responsabilidad. Luego se diluye. Tardan 24 horas en olvidarse de ti. Hay que aprovechar el momento.

MH. Otro tema que le ha costado no pocas críticas es la prostitución.

BA. Nuestra prioridad es la lucha contra la trata de mujeres. Acabamos de aprobar un plan integral que implica a 11 ministerios, con 44 millones de euros de presupuesto y tres objetivos: lucha contra las mafias, protección a las víctimas, y generar conciencia social.

MH. ¿Y los clientes?

BA. La cuestión es otra, mezclar los dos debates puede generar confusión. Tenemos que centrar esfuerzos en la lucha contra esta esclavitud.

MH. En su Ministerio, ¿hay más mujeres u hombres?

BA. Más mujeres, un 60%. Pero he tratado de incorporar a hombres porque luego exijo al resto de los ministerios que contemplen la paridad. Es importante dar ejemplo.

MH. ¿Y tiene que insistirles mucho a los otros ministerios?

BA. Hay un compromiso muy firme del presidente y se están sacando cuestiones adelante gracias a la cooperación de los ministros y ministras, como el plan de ayuda a víctimas inmigrantes, que implica a cinco departamentos.

MH. Preparando la entrevista, pensé en preguntarle si se planteaba tener hijos (risas). Pero no sé si se lo hubiera preguntado a un ministro.

BA. Seguro que no, porque es una cuestión que sigue descansando sobre nosotras. La maternidad tiene que ser una enorme alegría, pero compartida. Espero comprobarlo algún día.

MH. Va a vivir como ministra su primer Día de la Mujer, el 8 de marzo. ¿En qué posición llegamos las mujeres a este 2009?

BA. Aún nos queda camino por recorrer. Hemos logrado la igualdad legal, pero no la real. ¡Ojalá todas las formas de discriminación acaben y no haya motivo para celebrar el Día de la Mujer!

MH. ¿Dejar a mi Puri?, dice un hombre en un anuncio. Pero si mi Puri es lo más grande! ¡Cómo se nota que no has probado las croquetas de mi Puri. Usted pidió a Solbes que retirara ese anuncio de las Letras del Tesoro, y ha sido una de las acciones más comentadas.

BA. Hay una tendencia a tratar de situar en el ámbito de lo anecdótico las políticas de igualdad. Se invisibilizan acciones importantes y las anecdóticas ocupan páginas en los medios.

MH. ¿No le da miedo que la imagen que se transmita sea algo radical?

BA. Éste es un Ministerio de derechos. No tendría sentido trabajar contra la discriminación del 50% de la sociedad tratando de anular al otro 50%. Contamos con los hombres para crear una sociedad más justa y equilibrada, en la que cabemos todos.

MH. Hoy nos sorprende el fallecimiento de otra mujer a manos de su pareja. Cada día, en España, 400 mujeres denuncian malos tratos.

BA. Sí, pero son muchas las que no se atreven. En 2008, más del 80% de las asesinadas no habían denunciado. El sistema no puede protegerlas si no sabe que son víctimas.

MH. Una de cada tres fallecidas era menor de 30 años. Y en los institutos se reproduce la figura de las princesas secuestradas, chicas a las que su novio les controla desde la ropa a los mensajes de móvil. Asusta.

BA. Por eso estoy contenta con la decisión del Supremo sobre Educación para la Ciudadanía: hay que educar en valores de convivencia, respeto e igualdad. Ellas deben saber que, si te mandan 50 mensajes al día, sólo quieren dominarte.

MH. El maltrato empieza con esos detalles.

BA. El primer día no te pegan una bofetada. Hay una secuencia previa: te aíslan hasta que se produce la agresión. Por eso es importante educar en igualdad, a las chicas y a los chicos. Que ellas conozcan que nadie tiene derecho a controlarlas.

MH. Pero hay mujeres que educan a los hijos con eso de deja, lo hago yo....

BA. Han sido siglos de desigualdad, nos enseñaban incluso a competir por un marido. Las mujeres no podemos sentirnos culpables, porque nuestra situación no la cambia una norma. No hay que reeducar sólo a los hombres. También nos tenemos que reeducar nosotras. Según la ONU, si no hubiera medidas de los Estados tardaríamos 500 años en alcanzar la igualdad.

MH. ¿Por qué algunos hombres han reaccionado con fuerza a esas medidas?

BA. Porque, a medida que avanzamos, se resisten los que piensan que estamos usurpando espacios que eran suyos.

MH. ¿El laboral, por ejemplo?

BA. Cuando se valora sólo el mérito y la capacidad, llegamos sin problemas. Pero, aunque salgamos más de la Universidad o tengamos mejores expedientes, no hay traslado al mercado laboral. Es un despilfarro desaprovechar el talento, la capacidad y la eficiencia. De la crisis no vamos a salir sin las mujeres. El problema es que no tenemos la libertad de elegir, tenemos que seguir compatibilizando el trabajo y la casa.

MH. ¿Y eso cómo se cambia?

BA. De muchas maneras: con la ley de Igualdad, con la Mesa del Diálogo Social, incentivando a las empresas para que incorporen a mujeres a puestos de dirección o pongan guarderías u horarios más flexibles. Pero sobre todo, con el cambio de mentalidad: la de ellos, que compartan más, y la nuestra, que compartamos con ellos.

NUESTROS LECTORES PREGUNTAN

Más de 300 internautas respondieron a nuestra convocatoria y plantearon sus preguntas a Bibiana Aído. Éstas son algunas de sus cuestiones.

Artículo 14: Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna.... ¿Para que sirve el Ministerio? Jerrui2.

Una cosa es lo que establecen la Constitución y las leyes y otra, la realidad. Pesan los usos, las costumbres, las inercias... se requiere voluntad política, acciones concretas, esfuerzo, trabajo y recursos para pasar de la igualdad formal a la real. Ojalá llegue el día en que este Ministerio no sea necesario. Pero mientras mueran mujeres o haya discriminaciones, tenemos que mantener el impulso.

No me han subido el sueldo como a mis compañeros por haber sido madre. ¿Cómo pretende acabar con este tipo de desigualdades? Bsanrod.

Es una de las grandes injusticias a las que se enfrentan las trabajadoras: ¿por qué elegir entre trabajo y maternidad? La Ley de Igualdad fija la puesta en marcha de planes de igualdad en las empresas, la protección de la maternidad y la persecución de los hechos constitutivos de discriminación por razón de sexo. Te animo a consultar a los servicios jurídicos del Instituto de la Mujer. La ley te protege.

¿Por qué tenemos miedo de tener hijos por el trabajo? ¿Por qué en las entrevistas se pregunta sobre nuestra vida privada? Isabel

Yo lo he vivido. Afortunadamente, las cosas cambian. Hoy estos hechos pueden ser considerados discriminatorios. Para desterrarlos son vitales los mecanismos legales y el trabajo con empresas y sindicatos.

Tras la muerte de Marta del Castillo, ¿se van a endurecer las penas a los asesinos de mujeres y a crear programas de prevención? Lau.

La Ley Integral contra la Violencia de Género contempla el endurecimiento de las penas, lo que levantó polémica entre ciertos sectores que lo consideraban un acto de discriminación con respecto a los hombres. Afortunadamente, la ley se aprobó por unanimidad y fue avalada por el Tribunal Constitucional. Los programas de prevención son una prioridad y el sistema educativo debe ser un agente de prevención.


HISTORIA DE UNA FOTO

La ministra apoya la espalda en un sillón de piel blanca. “Gire el cuerpo”, le pide el fotógrafo. Ella sonríe, cuando su jefe de comunicación irrumpe en el despacho: “Ministra, han matado a una mujer”. Aído se levanta: “¿Cuándo? ¿Qué edad tenía? ¿Cómo ha sido? ¿Tiene hijos?”, pregunta a bocajarro. “En Parla. No tenemos detalles”. “Llama a Miguel (Lorente, delegado del Gobierno contra la Violencia de Género), a la policía local”. Después, mira al fotógrafo y dice: “Ahora no me pidas que sonría”. Y estamos convencidos de que quisiera cancelar la entrevista y recabar datos sobre la primera muerte tras 37 días de tranquilidad, un récord en los últimos 10 años.

Ministra... la primera víctima de 2009.

Descorazonador. Es un camino largo, difícil y duro. La violencia es la muestra más brutal de la desigualdad. Tenemos que reconstruir un puzzle con muchas piezas: prevención, protección, educación y sanciones.

No hay manera de reducir la cifra de fallecidas, unas 70 víctimas anuales.

La Ley Integral es un punto de partida. Hemos sacado el problema del ámbito privado para hacerlo público. Y debemos seguir insistiendo. Mi empeño es conseguir un cambio social, no callar porque el silencio nos hace cómplices. Pero no hace falta ser un héroe. Quiero que el maltratador se sienta solo y la mujer, apoyada.

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