Trabajo

Corinne Bailey Rae lucha por la felicidad

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Hay algo especial en Corinne Bailey Rae, aunque no lo ha exhibido demasiado últimamente. Y es que la vida de la cantante inglesa no ha sido un camino de rosas en los últimos tiempos. Casada con el músico que la acompañó por todos los garitos de jazz de Inglaterra, Jason Rae, consiguió por fin el éxito en 2006.

En el verano de 2007, Corinne decidió parar y disfrutar junto a su marido de todo lo que habían conseguido. Pero ese clímax duró poco. En marzo de siguiente año, su marido apareció muerto en el apartamento de un amigo. Conmocionada, la cantante tardó meses en volver a ser capaz de trabajar. Pero lo logró. Esta semana lanza “The Sea”, un disco que es capaz de transportarnos a lugares más idílicos o sombríos. “Es un privilegio que algunas de las ideas de este disco hayan llegado a mi mente”, explica recostada en un sillón en Londres, mientras bebe agua caliente, según ella el mejor remedio para cuidar la voz, aunque cuando viene a España hay cosas que no puede perdonar: chorizo al vino, patatas bravas, tortilla de patatas y vino. Por su silueta, está claro que no viene desde hace tiempo.

Que la vida cambia en un instante es algo que esta joven mujer ha experimentado en sus propias carnes. Como cuando, en el arcén de una carretera a las afueras de un pueblo inglés, un oficial de policía le informó telefónicamente de la muerte de su marido. “El taxi tuvo que dar media vuelta y volver por donde habíamos venido. Mi vida pasó de ir en una dirección a otra en cuestión de segundos”, recuerda. Jason Rae dormía en casa de un amigo en tratamiento por su adicción a la heroína, y apareció junto a tres botellas vacías de metadona. El juez le describió a Rae como “usuario ingenuo”. “La palabra ‘ingenuo’ me saltaba a la vista –explica Corinne–. Es como si Jason estuviese jugando con algo cuyas consecuencias desconocía. Podría haber sido una de esas cosas estúpidas que haces de borrachera y cuentas avergonzado después. Lo increíble es que esta vez no funcionó así, que en esta ocasión fuese una curiosa historia de borrachera que salió mal”.

Pasar por tan terrible experiencia ha cambiado su voz, que se ha hecho más profunda y expresiva, comunicativa, adulta y, a veces, hastiada. Pero conmovedora, como se muestra un par de canciones escritas durante el velatorio “Are you here?” (¿Estás ahí?) y “I would like to call it beauty” (Me gustaría llamarlo belleza). El primero es un tema de amor perdido. “De hecho ni recuerdo haberla escrito –explica–. Simplemente surgió. Habla de dolor y pérdida y de eso va en realidad el disco. Es como si quisiese hablarle a la gente de algo que no podía entender ni encontrarle sentido”.

En aquel momento Corinne era incapaz, aparentemente, de entender que él se había ido para siempre. Unos tres meses tras su muerte, intentó grabar algunas de las canciones que había escrito. “Ahora me río de lo ilusa que era. En realidad, todavía estaba en shock”, explica.

Luego vino la inercia que el dolor infunde. “No hice nada durante un año. Y quiero decir, nada –afirma, sonando todavía como si apenas pudiese creerlo ella misma–. Todo el mundo me preguntaba, “¿Qué has hecho?”. Pero yo no tenía nada que mostrarles. No iba a ninguna parte. No escribía nada. No trabajaba. Me quedé sentada en la mesa de mi cocina durante todo un año, la gente iba y venía, la vida vagaba a la deriva. Era simple desolación”.

Una etapa deprimente en la que Corinne sobrevivía gracias al recuerdo de momentos inolvidables: “Por ejemplo, cuando fuimos a una fiesta tras los Grammy en la que no conocíamos a nadie. Pero de repente vimos a un tipo algo mayor haciéndonos señas para ir hacia unas escaleras que llevaban a una zona acordonada, con todas las estrellas. Era Quincy Jones. Fue muy amable. Jason y él hicieron buenas migas pronto. Estuvieron hablando mucho tiempo, sobre jazz y la época en la que Quincy estaba en la música y ese tipo de cosas. Luego vi a Quincy hacer señas a su personal de seguridad y pensé, “Oh, no, ¿qué ha hecho Jason?”, pero el productor sólo les estaba pidiendo que le dieran a mi marido su dirección personal de correo electrónico; quería mantenerse en contacto. Jason nunca le escribió, ya ves, pero fue un gran momento”.

A pesar de todo Corinne parece tener claro que todo tiene un sentido, hasta los peores momentos. “Descubres que hay mucha belleza y gracia, incluso en la oscuridad. Algo milagroso que te hace continuar. De hecho, “The Sea” trata sobre eso en cierto sentido; habla de la pérdida, pero también de la esperanza, de seguir adelante e intentar encontrar esa belleza”.

EL AVE FÉNIX DEL SOUL

Corinne nació en Leeds (Reino Unido), de padre caribeño y madre inglesa. En el colegio estudió violín, pero fue cuando entró a cantar en el coro de la iglesia cuando descubrió sus aptitudes para el canto y su interés por componer.

• Después de colaborar con otros grupos y fundar alguno, en 2005 firmó un contrato con EMI. Ese año lanzó su primer sencillo, pero tuvo que esperar hasta 2006 para vivir el éxito gracias a la canción “Put your records on”.

El éxito de este tema propició que publicara su álbum de debut, “Corinne Baylie Rae”. El 1 de febrero saldrá su segundo trabajo, “The Sea”.

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