Trabajo

Danielle Liotti y Silvia Abascal: una pareja llena de misterio

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Silvia Abascal es elegancia hecha cine. Danielle Liotti, el seductor de la interpretación italiana. Ambos protagonizan la primera súper producción de terror española sin subvención. “La herencia Valdemar” quiere hacer historia.

Si el cine español despidió 2009 haciendo historia gracias al éxito en taquilla de películas como “Celda 211”, “Ágora”, “Spanish movie” o “Planet 51”, en este nuevo año ya afloran nuevas muestras de entusiasmo. Ésa es precisamente la palabra con la que el director novel José Luis Alemán se enfrenta a “La herencia Valdemar”, posiblemente el reto más ambicioso visto recientemente dentro de nuestras fronteras: dos películas entre el terror y el romanticismo rodadas de manera simultánea y que, con el presupuesto de una súper producción (13 millones de euros), no ha contado con subvención alguna.
La primera parte se estrena el próximo 22 de enero; la segunda, allá por la festividad de Todos los Santos. Y al frente del reparto, un elenco de lujo: Laia Marull, Rodolfo Sancho, Óscar Jaenada, Eusebio Poncela, el fallecido Paul Naschy y nuestra pareja protagonista, Silvia Abascal y el italiano Danielle Liotti. Ambos tienen el día de nuestra cita una larga jornada: ella llega directamente desde Tenerife, una de las últimas paradas de la gira teatral “Días de vino y rosas” con la que ha triunfado esta temporada.
El atractivo actor, por su parte, acaba de llegar de Roma, donde ultima los preparativos de su nueva serie, “Sin tetas no hay paraíso”. Sí señor, estamos ante el Rafa Duque italiano. Por delante, sesión de fotos, comida con la productora, ver su película en pantalla grande por primera vez y, nada más salir del cine, sentarse juntos para hablar sobre su propio trabajo, algo que sus agendas sólo permite si se concentra todo en una misma jornada.

SILVIA.
Jamás he sido capaz de ver una de mis películas la primera vez, es imposible disfrutarla. Estás como en el ombligo de ti mismo: qué podrías haber hecho, cómo está viéndose el plano… Demasiados elementos para poder sólo disfrutar. Es el cierre a dos años de proceso de trabajo, imagínate. He podido disfrutar con alguna reposición, pero años después de estrenarla.

DANIELLE. Me he sorprendido porque es una película difícil y el director ha aprobado su trabajo con nota. Y eso que era su primera vez. Puede estar contento.

S. Aún recuerdo cuando me llamaron para formar parte de ella… El director no sabía si iba a ser tu mujer, o lo que fui finalmente, la tasadora a partir de la que arranca la historia. Me gustó disfrutar de la acción que hay en mi parte de la historia, nunca lo había hecho: trabajar con un croma, imaginarme dónde hay una criatura, correr como una loca…

D. Cuando tienes que imaginar lo que luego vas a ver en pantalla hay que estar pendiente de no sobreactuar ni quedarte corto. En eso creo que nos hemos ayudado mucho entre nosotros. Al menos los registros de todos los actores siempre deben estar al mismo nivel.

S. Eso es muy importante. Fíjate que uno de los motivos que me llevó a aceptar esta película fue simplemente el hecho de compartir una escena con, por ejemplo, Eusebio Poncela.

D. Y participar en una apuesta tan valiente como la de este director, que ha querido estrenarse con un desafío tan personal. He alucinado sabiendo que es su primera vez.

S. Es evidente que José Luis Alemán ha puesto algo más que la batuta, sobre todo en la inversión y la apuesta. Técnicamente siempre estuvo muy cuidado, el vestuario, la música… Y la historia de amor que protagonizas con Laia Marull es clave.

D. A mí me gusta mucho, sobre todo ambientada en una época clásica. Esa mezcla entre lo clásico y lo fantástico…

Porque “La herencia Valdemar” está ambientada en dos épocas, y ambas se entrecruzan a lo largo del metraje de ambos títulos. En la primera –la actual–, Silvia Abascal es una tasadora que debe valorar la mansión de los Valdemar. En la segunda, allá por 1880, Liotti es Lázaro Valdemar, cuya historia de amor con su mujer Leonor (Laia Marull) bailará entre la leyenda y la tragedia. Silvia y Danielle sólo compartieron una sesión de rodaje –enmarcada en la segunda parte–, por eso es curioso ver ambas épocas juntas por primera vez y nada más salir de su primera proyección. Liotti, además, está muy satisfecho con su dicción, ya que no ha sido necesario doblarlo.

MUJER HOY. Danielle, ¿en algún momento preguntó el porqué de su elección al frente de este reparto?

D. Todavía me lo pregunto [risas]. Al director le había gustado mi trabajo en la película “Juana la Loca”, de Vicente Aranda. Necesitaba alguien fuera del contexto de los actores españoles, con un acento diferente. No sé si es que vio a mi Felipe el Hermoso en alguna reposición, porque es cierto que desde entonces sólo he hecho en España una película más. Me ofrecieron cosas, pero tuve un hijo y preferí seguir trabajando en Italia y no separarme de él.

MH. Silvia, acaba de cerrar un año muy intenso. ¿Era la primera vez que hacía cine, teatro y televisión a la vez?

S. No he compaginado los tres, pero sí. Lo peor fue rodar la serie “Acusados” de día y la función teatral de noche, fue mortal. Y luego llegó esta película. Me encanta tocar todos los palos porque cada uno de ellos es un mundo. El cine es analítico y detallista; la televisión, la eficacia y la resolución. Y el teatro, para un actor, es la libertad, el poder.

MH. ¿Hay un campo que ayude más que otro a seguir creciendo?

S. Vivo mi profesión más en los procesos que en los resultados. La interpretación es creer, por eso estoy en el momento más constructivo de mi vida gracias a la función “Días de vino y rosas”, porque cada día aumenta en amor y dolor. Es una experiencia kamikaze, todo es inmediato.

D. Claro, somos elementos pequeños en cine, pero en el teatro eres tú mismo. Hace dos años de mi última obra en Italia y lo echo de menos. Se puede sentir y recibir emociones.

S. Antes era más ingenua porque respetaba menos. Cuanto más metes la cabeza en esto más respetas, empiezas a entender la dimensión de lo que haces: que todo aprendizaje es poco, que cada aventura es un reto… Me acuerdo cuando en “Un, dos, tres…”, hice cosas que me pidió Chicho con las que ahora me moriría de pánico, pero me tiraba como una inconsciente.

D. Y cuantas más cosas buenas se hacen es peor porque no puedes decepcionar. Lo que suceda a algo bueno tiene que ser algo mejor aún. Eso hace que el miedo crezca dentro de ti, y ese peso a veces te puede matar.

MH. ¿Tener un físico concreto es a veces un arma en contra?

S. Una tiene que ser realista en sus limitaciones. Sé que tengo más cara de Julieta que de yonqui, pero lo bueno de este trabajo es que, si quieres, puedes hacerlo, y sorprendes más. “Lo siento, no tienes pinta de puta”. Pues me alegro que me lo digas, pero mi trabajo es hacerlo. Por suerte, ahora estoy con personajes “cañeros” y no siento ese encasillamiento.

D. Yo intento luchar contra la utilización excesiva de mi físico, sobre todo porque en Italia me llaman mucho para el héroe atractivo. Lo primero que me dijeron en un rodaje fue que me quitara la camiseta. Intento siempre buscar personajes distintos, como un santo, un sacerdote… Me llegan cosas de buen chico, pero intento ir por otro sitio.

MH. ¿Han pensado en qué harían con 13 millones de euros?

D. ¿Cine? (risas) No hay duda de que este director tiene mucho valor, porque ahora hay que recuperarlos…

Silvia Abascal. la mirada más dulce y dura de nuestro cine

Danielle destaca de nuestra actriz su forma de llevar la tensión del trabajo de su personaje en la película con una naturalidad que se transmite en cada fotograma. Silvia Abascal (Madrid, 1979) lo escucha atenta, sonriente, dejándose sorprender. Lo cierto es que la actriz está en uno de sus mejores momentos profesionales. Desde que arrancó su carrera a mediados de los 90 en la pequeña pantalla no ha dejado de trabajar, moviéndose como pez en el agua entre el cine, el teatro y la televisión. Convertida en una de las intérpretes más elegantes en cada ceremonia de premios, las marcas se la rifan y las firmas de moda comienzan a hacerle llegar sus propuestas para vestirla en los Goya desde meses antes a la celebración de la gala. Porque si algo es cierto es que, bajo ese aura de alma angelical, se esconde una mujer con un concepto muy trabajado de a lo que se dedica: apasionada de estéticas artísticas al estilo Tim Burton o la serie “A dos metros bajo tierra” dice que cree que “la muerte es como la vida, humana y dura”. Cuando termine su actual gira teatral junto a Carmelo Gómez está decidida a descansar, viajar mucho y lejos. “Y luego, ya veremos”.

Danielle Liotti. Un chico bueno en la piel del malo

Silvia siente todo el amor que el personaje de Danielle Liotti (Roma, 1971) experimenta por su mujer Leonor Valdemar en su forma de mirarla. Precisamente esa intensidad de sus profundos ojos grises es una de sus claves magnéticas de galán, aparte de su casi 1,90 de estatura y un físico imponente. Todos los españoles se dieron cuenta al verlo en “Juana la Loca”, la película que rodó junto a Pilar López de Ayala para Vicente Aranda en 2001. Un año después regresó para rodar el largometraje “Piedras”, de Ramón Salazar. Pero a partir de ahí, en España no supimos más de este intérprete italiano. En aquel momento el actor tuvo un hijo y decidió quedarse junto a él en su país natal hasta que ahora, casi una década después, “La herencia Valdemar” lo convenció para volver. En este tiempo ha hecho cine y mucha televisión en Italia, y precisamente es el medio televisivo el que lo recuperará con fuerza porque empieza a protagonizar la versión italiana de “Sin tetas no hay paraíso”. Tiene claro cómo hacerlo: “Quiero plasmar la incapacidad del Duque para demostrar sus buenos sentimientos. En su historia de amor con Cata se protege porque no es capaz de entregarse”.

EL ADIÓS DE PAUL NASCHY

Cuando estaba a punto de plantearse la promoción de esta película, el actor Paul Naschy falleció víctima de una larga enfermedad. El que ha sido su último largometraje llega a los cines además rodeado de un gran cartel: Laia Marull, Óscar Jaenada, Ana Risueño, la propia Silvia Abascal, Eusebio Poncela… y Danielle Liotti, con el que comparte buena parte de las secuencias. “Me contó su carrera durante el rodaje, y me impresionó mucho porque parecía un actor joven haciendo su primera película, siempre pendiente, proponiendo… Fue increíble”, recuerda el actor. La película, de momento, ya ha sido vendida a mercados europeos como el francés y el alemán.

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