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Helen Hunt: “Pierdo el control de mi vida varias veces al día”

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Es la perfecta “chica de la puerta de al lado”, una madre entusiasta, una mujer enamorada y una actriz galardonada. Pero Helen Hunt da mucho más de sí, y lo demuestra en su última película, que ha protagonizado, escrito y dirigido. En ella, interpreta a una profesora que, tras su divorcio y la muerte de su madre adoptiva, tiene que enfrentarse a la aparición de una alocada madre biológica (Bette Midler), a un ex sin rastro de inteligencia emocional (Matthew Broderick) y a un lastimado pretendiente (Colin Firth), mientras intenta quedarse embarazada por todos los medios. Una aventura que le ha costado tiempo –10 años– y mucha energía, porque nadie quería financiarla. La recompensa es haber ingresado en un club tan selecto como castigado: sólo el 7% de los 13.400 directores censados en Hollywood son mujeres. Y ella ha conseguido la película que tanto deseaba.

Para quien no tiene uno adornando su chimenea, el Oscar es el paradigma del glamour y los contratos millonarios. Pero para los afortunados propietarios de la dorada estatuilla, es sólo un bonito recuerdo más. La vida es otra cosa. Helen Hunt lo sabe perfectamente. “Después del Oscar hice muchas películas y fui portada de muchas revistas, pero eso siempre se termina”, explica. Han pasado 11 años desde ese momento y su vida es, según confiesa, mucho más plena. En ese tiempo, se ha divorciado del actor Hank Azaria, se ha vuelto a enamorar del guionista y productor Matthew Carnahan y ha sido madre a los 40. Ejerciendo de mujer desesperada, la actriz concilia familia y trabajo, como la mayoría de las mortales: haciendo malabarismos. Por eso, mientras limpia la caja de cepillos de su hija, habla con Mujer hoy para promocionar su última película “Cuando ella me encontró” (estreno, 9 de enero). Un filme que es algo más: es “su” película.

MUJER HOY. ¿Es complicado mantener la pasión por un proyecto durante un década?

HELEN HUNT. Para mí no fue difícil, porque trata de las cosas que me importan: de ser hija, de la traición, de Dios... Eso me ayudó a no tirar la toalla y a no decir: “Lo dejo”.

M.H. ¿Por qué le costó tanto terminarla?

H.H. Todo empezó con una novela de Elinor Lipman, que me encantó. Primero, pensé que me gustaría interpretarla y que podría buscar un director para hacerla, pero me costó encontrar financiación. Quizá la historia no estaba lista, así que traté de reescribirla, pero seguía sin funcionar. Después, lo dejé durante un tiempo, rodé dos películas y tuve a mi hija. Cuando estaba desesperada por quedarme embarazada, pensé que la protagonista también debería estarlo. Así que lo añadí a la historia. Y más tarde, me di cuenta de que la película trata sobre la traición. Cuando decidí eso, la historia “sucedió”.

M.H. Parece que encontró mucha inspiración en su vida para escribir el guión.

Mucha gente me está preguntando si es autobiográfica. Y, en realidad, creo que soy un poco todos los personajes.

M.H. La protagonista siente que ha perdido el control. ¿Se ha sentido así alguna vez?

Pierdo el control de mi vida varias veces al día. En serio. Hay momentos en los que me siento mal por lo que sea y me doy cuenta de que me está volviendo a pasar. Me identifico plenamente con ese sentimiento.

M.H. La maternidad es otro de los argumentos principales de la cinta. ¿Cómo ha cambiado su vida tener una hija con 40 años?

Mientras estoy hablando contigo estoy limpiando su caja de cepillos... Así que imagínate. Es un trabajo de 24 horas, el mejor, el más feliz y el más gratificante que he hecho nunca. ¡Tendría 10 hijos más! Ella es el amor de mi vida.

M.H. La película también toca el tema de la adopción. ¿Alguna vez ha pensado en adoptar?

Sí, pero ahora mismo creo no es el momento. Aunque lo he considerado seriamente muchas veces. En mi familia hay niños adoptados y han crecido en familias muy felices.

M.H. Éste ha sido su debut detrás de la cámara. ¿Cómo fue dirigir, producir y actuar a la vez?
 
Una locura total y absoluta, pero divertido. Pude hacer la versión de la película que yo quería. Los directores siempre se quejan de que tienen al productor detrás suyo diciéndoles lo que tienen que hacer. Yo no tuve nada de eso. Mis productores estaban demasiado ocupados y muy lejos. Tenía mucha libertad, pero muy poco dinero. Supongo que hay que sacrificar una cosa por la otra.

M.H. ¿Por qué se eligió a sí misma para interpretar el papel principal?

Al principio, sólo quería actuar. Luego, cuando me metí a escribir el guión, no podía imaginarme renunciando a dirigir. Estaba tan metida en la historia, que creí que nadie más podría hacerlo. Y entonces pensé que no debería actuar. Pero era un buen papel y, por otro lado, con el poco tiempo que tenía para rodarla, pensé que no podría hacerlo con otra actriz. Si tenía que perder un minuto para explicar lo que quería, todo hubiera sido más difícil. Al final, se convirtió en una cuestión de logística.

M.H. ¿Ha sido la falta de buenos papeles para las actrices de su edad lo que le ha empuejado a la dirección?

No, pero eso me ofreció la posibilidad de tener más tiempo. Si me hubieran ofrecido un papel increíble detrás de otro, no hubiera podido hacer la película que quería.

M.H. Hay directores perfeccionistas, maniáticos... ¿Cómo es usted?

Creo que mi mejor cualidad es que sé decir lo que no sé hacer. No sentí la necesidad de pretender saberlo todo. Para un director es importante no tener ego y no sentir la obligación de tener que estar por encima de los demás.

M.H. Hay muy pocas mujeres dirigiendo en Hollywood. ¿Por qué?

Realmente, es increíble las pocas que hay. Hace unos años, nadie pensaba en poner a una mujer al mando, pero ahora no entiendo por qué sucede.

M.H. ¿Cómo ha cambiado su vida desde que ganó el Oscar?

Ahora tengo una hija, una familia y he hecho una película yo sola. Mi vida es más tranquila, pero está llena de cosas. Después del Oscar hice muchas películas y fui portada de muchas revistas, pero nadie hace eso para siempre.

M.H. Algunos actores están huyendo de Hollywood por la presión de los “paparazzi”. ¿Cómo se sentiría si estuviera en esa situación?

Es una lata. Yo tengo una vida real aquí, en Los Ángeles, mi hija va a la escuela aquí y mis amigos están aquí. Entiendo que haya gente que se vaya, los “paparazzi” serían la novena o la décima cosa en mi lista si alguna vez decidiera irme.

M.H. ¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre? Según parece es una surfista experimentada...

Soy una pésima surfista, pero me encanta hacer surf. También hago yoga y leo muchísimo.

M.H. Tenía nueve años cuando pisó un escenario por primera vez. ¿Se imagina su vida haciendo otra cosa?

Si no hubiese sido actriz, sería escritora. Tienen cosas en común, pero la vida de un escritor es muy diferente a la de un actor. Me encantan los días en los que puedo estar con mi hija, escribir, hacer un poco de yoga y estar con mi familia de nuevo. Ésa es la definición de un día genial para mí.

M.H. ¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Acabo de hacer una película, “Every day”, con un actor estupendo, Liev Scheriber, y he escrito un nuevo guión que quiero dirigir y que estoy intentando rodar desesperadamente.

M.H. Con un poco de suerte ésta no le llevará tanto tiempo...

Pues eso espero, la verdad... Aunque me temo que en este momento, la economía no está como para poner dinero en películas independientes.

LA CHICA DE LA PUERTA DE AL LADO

Helen Hunt es miembro de un grupo de actrices selecto. En Hollywood, el estereotipo que representa tiene un nombre propio: “girl next door”, o sea, la popular “vecina del quinto”. Por eso, no la verán interpretando atléticas heroínas ni mujeres fatales. En cambio, la recordarán como una ama de casa divorciada o una camarera que lucha por sacar adelante a su hijo (“Mejor... imposible”), un papel que traía premio bajo el brazo: el Oscar de 1997. A Helen Hunt la fama le llegó tarde, a los 29 años, y quizá por eso nunca se le subió a la cabeza. Su trampolín fue la serie “Loco por ti”, un personaje le sirvió para pagar muchas facturas, llenar su casa de premios y entrenarse detrás de la cámara: dirigió cinco capítulos.

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