Sus padres levantaron de la nada grandes empresas. Ellas han pasado su juventud formándose y trabajando, y ya están listas para para tomar las riendas de esas grandes fortunas. Así es la nueva generación de herederas.
Decía Groucho Marx que la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna... De ser cierto, un privilegiado grupo de jóvenes entrará en breve en los primeros puestos del ranking de la felicidad.
Son la nueva generación de herederas españolas, cuyas cuentas corrientes no saben de crisis. Todas tienen en común, además de unos padres millonarios que dirigen negocios prósperos, que no se han quedado de brazos cruzados esperando su fortuna. Universitarias y poseedoras de distintos másters, la mayoría ha realizado cursos de formación por todo el mundo, estudiado idiomas e investigado el mercado financiero para, en su momento, saber qué hacer con el emporio familiar.
Según la revista Forbes, la lista de las 20 herederas más jovenes y ricas del mundo la encabeza la india Vanisha Mittal, gracias a los 51.000 millones de dólarse de su padre, Lakshimi Mittal, magnate de la industria del acero. Pero la nueva ola de españolas millonarias en potencia se aleja de los emporios tradicionales, haciendo oídos sordos a la máxima del acaudalado Rockefeller (que decía que los dos mejores negocios del mundo son, por orden de importancia, una petrolífera y una petrolífera mal administrada). La mayoría ha visto cómo sus progenitores levantaban imperios económicos de la nada a base de tres factores: trabajo, oportunidad e intuición... pero, sobre todo, trabajo. Y es lo que están practicando.
Desde la discreción, vienen pisando fuerte. "Las grandes empresas familiares están resistiendo bastante bien la crisis, la mayoría ha crecido y generado más empleo que el resto. Se debe a una gestión impecable que, en casos notables, como el de la familia Botín, tiene mucho que agradecer a la segunda generación, explica José Antonio Martínez, analista financiero y económico y profesor titular de la UNED-. Sin embargo -dice el experto-, si esa segunda generación no se hubiera preparado, no estaría al frente de la dirección, sobre todo si son empresas que cotizan en Bolsa y en las que se tienen que tomar decisiones estratégicas a diario. El mejor ejemplo vuelve a ser el de Ana Patricia Botín, que realiza un trabajo de gestión más que loable. De otra forma, no habría durado ni dos días".
Como ella, toda una nueva generación de mujeres quiere demostrar que las hijas de multimillonarios también pueden jugar en el bando de los peces gordos, y parecen ir por buen camino. ¿Su táctica? Trabajar para multiplicar. Las nuevas herederas ya no son pobres niñas ricas.
Sandra y Marta Ortega
La fortuna de su padre, Amancio Ortega, es la novena en el ranking mundial: 18.300 millones de euros. Algún día compartirán herencia, pero parece que Sandra y Marta (en la foto) no seguirán caminos paralelos. La primera, de 40 años, es hija de la primera esposa del empresario, Rosalía Mera (la segunda mujer más rica de España). Ambas vendieron en 2001 sus acciones en Inditex y unieron fuerzas para hacer negocios. Sandra, de rostro casi desconocido, ocupa una quincena de cargos en una docena de sociedades que posee junto a Rosalía. Pero sus intereses están en las labores sociales: alumna de colegio público y licenciada en Psicología, dedica su tiempo a la Fundación Paideia Galiza, por la integración de personas discapacitadas y con minusvalías psíquicas.
El perfil de Marta, de 26 años, es muy distinto. Parece ser la elegida para llevar las riendas del emporio familiar. Recién licenciada en Empresariales, cogió un avión a Londres para doblar camisetas en una tienda Bershka. Era el primer paso para una formación global que empezaba desde abajo. Luego pasó por los departamentos de Producto y Diseño y Responsabilidad Social y Corporativa, mientras ampliaba formación jurídica, y fiscal, profundizaba en mercados de capitales y recibía cursos de comunicación en Londres y París.
Con 23 años fue nombrada vicepresidenta de dos sociedades patrimoniales, Gartler y Partler. Ahora está en Shanghai, un destino estratégico (Inditex ha dado esquinazo a la crisis gracias a su apuesta por el mercado asiático). Dicen de ella que es el ojo derecho de su padre y que, como a él, le gusta la discreción. Por eso, cuando Forbes la incluyó en su lista de las 20 herederas billonarias más intrigantes del mundo, en el que ocupa la tercera posición, le hizo un flaco favor. Prefiere pasar desapercibida.
Esther y Alicia Alcocer Koplowitz
Se llaman Esther y Alicia y son hermanas, pero tienen dos décadas menos que las famosas Koplowitz del papel couché. Una de ellas, Esther, es su madre: la mujer más rica de España, que acaba de rebasar a su hermana Alicia y a Rosalía Mera tras elevar su participación en Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) hasta el 53,8%. Algún día, sus hijas sumarán a esa herencia la que deje su padre, Alberto Alcocer, con una fortuna personal valorada en 1.200 millones.
Esther, de 39 años, es licenciada en Derecho por la Universidad San Pablo CEU y tiene un posgrado por el Instituto de Empresa. Ha desarrollado su carrera profesional en FCC. Actualmente es vicepresidenta segunda, pero pasó por todos los departamentos de la compañía. Madre de tres hijos, se casó a los 20 años con otro acaudalado: Pablo Santos Tejedero, cuya familia es propietaria de la constructora Santos. Alicia, de 38 años, también estudió Derecho. Posteriormente se formó en el Banco Zaragozano, bajo el brazo protector de su padre. Casada con otro alto ejecutivo, Fernando Ortiz Bahamonde, con quien tiene dos hijos, ocupa puestos de responsabilidad en las sociedades de su madre.
Judith Andic
Es hija del dueño de Mango, la segunda fortuna en España, calculada en 3.534 millones de euros según Forbes. Desde pequeña tuvo muy claro qué quería hacer en la vida. Por eso, y aunque su padre manifestó en varias ocasiones que nunca presionaría a sus hijos para que siguieran el negocio familiar porque prefería que eligieran su camino, Judith decidió ligarse a Mango. Eso sí, desde un área más creativa que financiera. Tras estudiar diseño y formarse en París, a sus 26 años está ya al frente del diseño de la colección de zapatos de la firma. Ha resultado imposible encontrar una fotografía suya.
Cristina Valls Taberner
A la hija del ex presidente del Banco Popular, Javier Valls Taberner, siempre le atrajeron los números. Pero desde que era estudiante quiso dirigir su labor profesional fuera de la órbita familiar. Estudió Empresariales y, con 22 años, montó junto a su madre la firma Chris&Cris, dedicada a regalos de empresa. Desde el principio se autoprohibió trabajar con el Banco Popular por ética de familia. Quería dejar claro que nadie les regalaba nada. De hecho, cuenta que, al principio, su padre no creía mucho en la aventura de las féminas de la familia. Pero, al ver los resultados, reconoció lo evidente: que a su hija se le dan bien los negocios. A los 27 años fue nombrada Emprendedora del año por el IESE. Hoy, a los 34, además de seguir con su empresa, es administradora de otras dos sociedades y apoderada de una empresa dedicada al cultivo y venta de flores y plantas.
Las hermanas Loewe
No se ha desvelado nunca la fortuna de Enrique Loewe Lynch, pero la empresa familiar, que pertenece al grupo francés LVMH desde 1995, le ha reportado millones en beneficios. Sin embargo ninguna de sus tres hijas se ha dedicado a la moda, y él apoyó su decisión porque cree que son tiempos difíciles para los negocios familiares. Los pocos datos que han trascendido de las tres hermanas Loewe se refieren a las dos pequeñas: Sheila, dedicada desde hace años a las relaciones públicas, la publicidad y la comunicación de Vitra Hispania, donde dice echar muchas horas, y Valeria, una experta en el mercado financiero. Licenciada en Económicas y Empresariales por ICADE con un MBA por el Instituto de Empresa, completó su formación con cursos de postgrado en Francia, Alemania y Reino Unido. Ahora es directora de inversiones de Najeti Capital.
Carmen March
La fortuna de su padre y su tío apareció durante años en Forbes; la última vez, en 2004, se calculaba que ascendía a 1.687 millones de euros. Pero, a sus 36 años, Carmen nunca ha querido entrar en los negocios familiares. Prefirió intentar la aventura empresarial por su cuenta. Estudió Geografía e Historia en la Universidad Complutense y después, Diseño de Moda por IADE. Colaboró con Duyos & Paniagua y con Javier Larrainzar. Hace 10 años inauguró Egotherapy junto a Juanjo Oliva y luego creó sus propias colecciones: Premio LOréal a la mejor colección primavera-verano 2007; premio Marie Claire a la mejor diseñadora novel española T de Telva al mejor diseñador nacional... Hace poco cerró su taller: corren malos tiempos. Pero quienes siguen sus pasos creen que su talento acabará haciendo negocio tarde o temprano.
Felipa Jove
Para muchos es una desconocida, aunque la fortuna de su padre, Manuel Jove, figura en la lista Forbes. Su empresa, Fadesa, fue el mayor grupo inmobiliario independiente de España y Felipa, de 40 años, es su vicepresidenta. Con un máster en Dirección de Empresas y MBA en Comercio Internacional, tomó las riendas del negocio familiar tras la muerte de su hermana. Hace unos años, la revista Tiempo la incluyó entre las mejores ejecutivas españolas. También es presidenta de la Fundación María José Jove (el nombre de su hermana), dedicada a la infancia y la discapacidad. n Las díscolas norteamericanasHay quienes tienen otros talentos relacionados con el dinero: si sus padres, abuelos o incluso bisabuelos lo supieron ganar, ellas son expertas en gastarlo. Son las ovejas negras de sagas millonarias.