EFE
La galerista Juana de Aizpuru recibe las insignias de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, que le impondrá el embajador de Francia en España, Bruno Delaye.
Este galardón, creado en 1957 por el Gobierno de Francia, pretende recompensar a las personas que se han distinguido por sus creaciones en el ámbito artístico y literario y por su contribución a la proyección de las artes en Francia y el mundo.
Juana de Aizpuru (Valladolid,1933) desde muy joven se relacionó con ambientes artísticos. Casada con Juan Aizpuru, un ingeniero de montes destinado en Sevilla, la galerista frecuentó desde muy joven a los artistas de la ciudad y compró cuadros de pintores andaluces de vanguardia.
Por aquel entonces, Sevilla sólo contaba con una pequeña galería -"Pasarela"- dedicada a nuevos valores y cuando ésta cerró por problemas económicos, Juana decidió arriesgarse a abrir una nueva sala de arte especializada en promocionar la obra de artistas de vanguardia.
La galería "Juana de Aizpuru" abrió sus puertas en 1970 y, años más tarde, cuando ya estaba considerada como una de las más importantes del país, impulsora de jóvenes valores y conocedora de las últimas tendencias artísticas, una idea comenzó a tomar forma en su cabeza: quería montar en Madrid una feria dedicada al arte contemporáneo y que tuviese categoría internacional. Su objetivo era incluir a España en los circuitos internacionales del arte. Así, "Arco 82" se hizo realidad.
El certamen llegaba puntualmente a su cita anual y, poco a poco, se fue consolidando. Marchantes y coleccionistas se interesaron por una feria en la que la participación extranjera fue en aumento, al tiempo que las ventas la convertían en un éxito comercial. La última edición de Arco organizada por Juana de Aizpuru fue la de 1986. En esas fechas, 25 galeristas pertenecientes a la Asociación Profesional de Galerías de Arte firmaron una carta en la que pedían la dimisión de la directora de la feria. La acusaban de mala gestión y les parecía "improcedente" que la dirección del certamen fuera ejercida por una galerista particular.
A finales de 1983 Juana abrió una sala en Madrid, desde donde ha continuado su labor en defensa de los nuevos valores del arte, hasta el punto de que hoy está considerada -junto a los desaparecidos Fernando Vijande y Juana Mordó- una de las personalidades más relevantes en el descubrimiento de nuevos valores, dentro del panorama artístico español.
Barceló, Broto o García Sevilla se cuentan entre los pintores que comenzaron a exponer con Juana de Aizpuru y que hoy han conseguido un nombre en el mundo del arte contemporáneo. Entre los internacionales, han pasado por sus galerías nombres como Georg Herold, Martin Kippenberger o Albert Dokoupil.
En julio de 1991 fue elegida presidenta de la recién creada Asociación Española de Galerías de Obras de Arte (AEGOA), constituida por galeristas de toda España para "enaltecer el mercado del arte y resolver problemas como el IVA, aduanas y Correos".