A sus 38 años, ’la Verdú’, que acaba de estrenar ’Tetro’, a las órdenes del gran Coppola, y sigue con la obra de teatro ’Un Dios salvaje’, va acumulando trofeos, pero también conoce los sinsabores de la profesión en la que ya ha celebrado las bodas de plata.
Espontánea, cercana, amable y entusiasta, la intérprete madrileña se inicio en el oficio de adolescente y tuvo en Vicente Aranda a su descubridor con ’El crimen del capitán Sánchez’, donde hizo un pequeño papel y con el que repitió en la célebre “Amantes”.
"Sin buscar nada las cosas me vienen, y yo flipo. Cuando acabo un trabajo, cierro el quiosco y vuelvo a mi día a día". Maribel Verdú está exultante, todavía no se cree que es la destinataria del galardón que concede el Ministerio de Cultura, el primero que recibe con compensación económica -30.000 euros-. "Ni lo he pensado. Lo importante es que es un premio que te da la industria, el más importante de nuestro país. Creo que no se lo dan a la persona porque mi trabajo es fruto de los directores y productores que han confiado en ti y a los magníficos compañeros que durante más de 25 años me han dado la réplica", declara.
José Luis Garcí, Bigas Luna, Fernando Trueba, Emilio Martínez-Lázaro, Carlos Saura, Gonzalo Suárez, los mexicanos Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, José Luis Cuerda, el maestro Francis Ford Coppola y su buen amigo Ricardo Franco son algunos de los directores que le han dado diálogos maravilloso. "Yo no escojo, sino que confían en una. Supongo que a algunos les gustaré y a otros le horrorizaré, porque con los actores y directores todo es muy subjetivo", ha dicho siempre la actriz, que ha compaginado la gran pantalla con el teatro y la televisión.
’Un Dios salvaje’ es la última función que ha hecho la que fue la mejor actriz de 2007, año en el que logró su primer Goya. En ese momento comentó que no querían que le cogiesen manía. "Nunca me habían premiado y ahora tengo todo. Ya tengo para un tiempo, ahora que paren y dentro de unos añitos que me den más", bromeó la también propietaria de dos Ondas y un Fotogramas de Plata que nunca ha trabajado para llevarse lo que denominó "cacharritos". “Todavía no me han dado premios de dinero”, puntualizó.
Pies en la tierra
Con el Premio Nacional de Cine, esta conocida profesional a la que la vida le ha enseñado a relativizar tiene "cacharrito" y compensación económica. Feliz con el recorrido, no con el resultado final, Verdú siempre insiste en que no ha perdido el Norte. "No me creo nada porque todos vamos a acabar en el mismo sitio. No me cuesta nada tener los pies en la tierra. Además, me rodea gente cojonuda por si acaso se me va la cabeza".
Y es que, según sus palabras, en su larga carrera "he hecho grandes barbaridades, pero tengo una estrellita, un paracaídas que no me falla. He hecho cosas increíbles y hemos salido indemnes", aseguró a la vez que hacía pública una de esas "barbaridades", la de presentar "Verano de estrellas" de José Luis Moreno "con unos modelitos...Pero al poco tiempo me llamó Trueba para hacer en Portugal "Belle Epoque”", confesó.
Con tres proyectos a la vista -la ópera prima de Paula Ortíz, la que sería la segunda película de Pablo Berger y un segundo largometraje a las órdenes de Gracia Querejeta- y las maletas hechas para irse de vacaciones, Verdú sólo aceptará "lo que de verdad de verdad me interese y en lo que crea" y, aunque ya ha interpretado en inglés, tiene muy claro que no sería feliz en Los Angeles. "Ser actriz no es triunfar en Hollywood. Sólo los fuertes como Penélope y Javier lo consiguen por su valía y su manera de ser", recalca siempre.
Todavía no lo ha celebrado, ya lo hará, porque se va de vacaciones con su chico, al primero que ha llamado cuando le han dado la buena nueva. Luego, ha puesto un mensaje a su madre por el galardón que le han otorgado "por su apasionado compromiso con el cine español e iberoamericano”, según el jurado. "Es el cine que me ha abierto las puertas y me da dado la oportunidad de hacer personajes comprometidos", dice.
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