Virginia Drake

Autor: EL CORREO
Goza de una buena dosis de sentido del humor inteligente y rápido y no vacila en sus respuestas. Se muestra optimista y no está dispuesta a dar tres cuartos al pregonero que anuncia con catastrofismo el bajo nivel educativo de nuestro país. Para la ministra, el sistema actual es el mejor que hemos tenido y se siente con fuerzas para seguir mejorándolo.
MUJER HOY. ¿Qué es lo que más le gusta de los niños?
MERCEDES CABRERA. La curiosidad.
M. H. ¿Fue blanda con los suyos o les imponía fuerte disciplina?
M. C. Quizá fui demasiado blanda; pero el resultado ha sido estupendo. Si hago balance, puedo decir que lo hice bien...
M. H. ¿Protestó alguna vez por el nivel educativo de este país?
M. C. No, pero eso no quiere decir que, cuando estudiaron mis hijos, yo supiese exactamente qué nivel había.
M. H. Pero oiría quejarse a mucha gente...
M. C. Es un clásico que cada generación piense que su educación fue mejor que la de la siguiente. Yo, que soy historiadora, recuerdo a la Generación del 98 hablando del desastre educativo.
M. H. Ha dicho que el sistema educativo actual es el mejor de la historia de España. ¿La educación está en crisis?
M. C. Reconfirmo lo dicho, tenemos el mejor sistema que ha habido nunca, aunque es mejorable.
M. H. ¿Formar parte del Gobierno contagia el optimismo?
M. C. No, mi optimismo tiene más que ver con mi profesión anterior. Como historiadora, me he dedicado al estudio del siglo XX y es muy difícil explicar que un país crezca, se modernice y se democratice sin que funcione la educación, es prácticamente imposible.
M. H. ¿Es usted de las que suele salirse con la suya?
M. C. Lo intento, sobre todo cuando estoy convencida de lo que tengo que defender, pero siempre escuchando.
M. H. ¿Con Zapatero lo logra?
M. C. Siempre he encontrado en él mucha sensibilidad con estos temas.
M. H. ¿Ha discutido con él?
M. C. Sí, pero más por cuestiones de matiz que por la manera de enfocar los grandes problemas.
M. H. ¿Le parece bien que a un niño le den el título de la ESO con dos suspensos?
M. C. Damos un certificado de lo que ha hecho. Lo sorprendente es que hay países sin título al final de la enseñanza obligatoria. Comparar es complicado.
M. H. El Informe Pisa es el “Pepito Grillo” que trae las malas noticias cada tres años.
M. C. Muchas veces lo leemos mal, pero, en cualquier caso, las malas noticias que pueda darnos las conocemos, no son una sorpresa.
M. H. ¿Cuál es el mayor de sus desvelos? ¿Quizá que hemos bajado 20 puntos en el nivel de comprensión lectora?
M. C. Sí, sobre todo que no hayamos sido sólo nosotros, que sea un fenómeno general, aunque en España sea más pronunciado. Me preocupa porque creo que la lectura es un inmenso placer, no disfrutar con ella es perder una parte importante de la vida.
M. H. ¿El messenger, la wii, la play, la game... son enemigos a batir?
M. C. No tiene vuelta atrás, habrá que lograr que las nuevas tecnologías formen parte de la educación como un valor positivo.
M. H. La mayor parte de nuestros hijos va al logopeda, tiene dislexia, padece hiperactividad, tiene profesor en casa... ¿Qué está pasando?
M. C. Probablemente, no estamos siendo capaces de saber qué educación necesitan. Los niños tienen información por otras vías y esto produce un distanciamiento que debemos corregir.
M. H. Que la LOE garantiza el castellano en todas las comunidades está claro, pero no es una leyenda urbana que su aplicación deja que desear.
M. C. La LOE se aprobó en 2006; estamos desarrollándola, poniendo todo el empeño en que se aplique. La ley dice que para aprobar la Secundaria en las comunidades autónomas con dos lenguas cooficiales hay que dominarlas y eso se va a cumplir.
M. H. ¿Es consciente de las dificultades de muchos padres para escolarizar a sus hijos castellano-parlantes en Cataluña?
M. C. Hace más de 20 años, decidieron un programa de normalización lingüística que ahora parece ser una novedad.
M. H. Quizá ahora se ven sus frutos.
M. C. La Selectividad demuestra que los alumnos catalanes tienen incluso mejores notas en Lengua Castellana que los de otras comunidades autónomas.
M. H. ¿Es una quimera hablar de colegios públicos bilingües cuando el nivel de inglés de los profesores es un desastre?
M. C. Tenemos que ser conscientes del nivel de inglés de la sociedad. No podemos introducir una reforma que suponga un tratamiento desigual para quien no ha tenido la oportunidad de estudiar idiomas. Cada vez hay más profesores que hablan inglés, pero tiene que haber más. Hemos puesto en marcha un programa de cuatro cursos para ellos y hemos dado becas en el extranjero a los que han terminado su carrera.
M. H. ¿Los profesores se reciclan y están a la altura?
M. C. Su formación es imprescindible y me preocupa. El tipo de alumno que tienen es muy distinto al de hace 10 años. Deben tener recursos para saber qué se van a encontrar y cómo deben desarrollar su docencia.
M. H. ¿Los padres delegan, interfieren, apoyan a sus hijos en detrimento del profesor...?
M. C. Los padres son imprescindibles para que los centros funcionen. Si las familias no se implican, difícilmente vamos a conseguir que esto funcione. Hay casos aislados de padres que obstruyen la labor del profesor, pero la mayor parte ayudan al centro.
M. H. Dicen que la escuela pública hace aguas, entre otras cosas, por la cantidad de inmigrantes escolarizados por edad, mientras los centros concertados no asumen su cuota.
M. C. Pasear por algunos institutos y ver cómo funcionan ayudaría a apreciar la enseñanza pública. La nueva Ley contempla la incorporación de inmigrantes por nivel de conocimiento, lo que facilita su integración. La gente no debe pensar que un elevado porcentaje tiene consecuencias negativas, porque, con recursos, enriquece la educación.
M. H. ¿Y sin los recursos adecuados?
M. C. Hay programas en marcha, más eficazmente aplicados en unas comunidades que en otras. La Ley obliga a los centros concertados a responsabilizarse solidariamente por tener financiación pública. Las comunidades son responsables de que se cumpla.
M. H. Usted es catedrática de Historia del Pensamiento. ¿Volverá a sus clases cuando deje el Ministerio?
M. C. Sí, claro. Echo de menos la Universidad; siempre me han gustado la docencia y la investigación.
M. H. ¿Y quién cuidará de usted cuando sea mayor?
M. C. Uno siempre espera que la familia, pero creo que es importante no comprometer a los demás.
M. H. Entonces, ¿quién cuidará de la ministra?
M. C. Espero que mi familia [se ríe].
RETRATO DE UNA MAESTRA
• Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo, nació en Madrid en 1951. Casada con Carlos Arenillas, vicepresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, tiene dos hijos.
• Fue alumna y profesora del colegio Estudio y se doctoró en Ciencias Políticas y Sociología por la Univ. Complutense. En 1996, obtuvo la cátedra de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Políticos y Sociales.
• En 1998, formó parte de la comisión que elaboró el programa del PSOE para las elecciones de 2000; y, en 2004, fue elegida diputada y presidenta de la Comisión de Educación y Ciencia del Congreso. En 2006, fue nombrada ministra de Educación y Ciencia, y en 2008 amplió sus competencias como ministra de Política Social y Deporte.