Trabajo

¿Necesitamos un Ministerio de la Igualdad?

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España acaba de convertirse en el tercer país europeo que cuenta con una cartera de género. Y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha designado a Bibiana Aído para estar al frente del departamento. ¿Marcará la diferencia? Quizás la clave no esté en la existencia de un ministerio específico, sino en la sensibilidad de género que un país tenga en todos los ámbitos de poder y trabajo.

Los ministerios de igualdad son una realidad reciente en Europa. Los daneses fueron los primeros en crear una cartera específica, en 1999. Los suecos, ocho años después, se sumaron a la iniciativa. Son los únicos países europeos con un departamento ministerial dedicado en exclusiva al género. Otras naciones cuentan con carteras compartidas (en Noruega hay un Ministerio de Infancia e Igualdad de Género; en Italia, uno de Derechos e Igualdad de Oportunidades) o gestionan estas políticas desde una secretaría. Curiosamente, en África y América latina son relativamente frecuentes, quizás por la terrible situación que viven las mujeres en muchos países en vías de desarrollo, que hace necesario aplicar medidas drásticas para mejorar sus condiciones de vida. Ahora, España se ha sumado a este reducido grupo. Al frente del departamento estará Bibiana Aído, una ministra de 31 años que ha saltado al Gobierno desde la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía en Cádiz.

Pero, ¿mejora la igualdad cuando se gestiona desde el más alto nivel político? Según Altamira Gonzalo, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, sí: “Permite hablar con otros ministerios, en un plano de igualdad, sobre discriminación y género; expresa la importancia que da el Gobierno a estos asuntos y nos convierte en la punta de lanza de la lucha contra la desigualdad”.

CUESTIÓN DE CIFRAS

Los datos no nos dan una respuesta tan clara. El Gobierno danés cuenta sólo con un 26% de mujeres, mientras que en Noruega la proporción es del 47%; sin embargo, la presencia femenina en el parlamento es similar en ambos países: 37% y 36%, respectivamente (en España, la cifra es también del 36%, aunque en las últimas elecciones “perdimos” dos diputadas). Finlandia y Suecia quedan en cabeza con un 42% y un 48% de diputadas.

El análisis de la situación de la mujer en países con y sin cartera de igualdad tampoco parece determinante. En Dinamarca hay un 8% más de mujeres desempleadas que de parados, mientras que, en Finlandia y Suecia, este escalón no supera el 4%. Además, la brecha salarial –la diferencia entre lo que cobran hombres y mujeres por un mismo trabajo– en Dinamarca y Suecia es mayor que la española (18 y 16%, frente al 13% ibérico), mientras que en Bélgica, por ejemplo, es sólo del 7%.

Otro baremo que suele emplearse para medir la igualdad de oportunidades, la permanencia en la escuela secundaria, arroja datos igualmente ambiguos: en Suecia, el 88,6% de las chicas llega a terminar el instituto; en Dinamarca, “sólo” el 81,5% lo logra (en España, la cifra es mucho más baja, el 69%) y en Finlandia, el 87%.

SENSIBILIDAD NACIONAL

Tal vez la clave no está en la existencia de un ministerio específico, sino en la sensibilidad de género que un país tenga en todos los ámbitos de poder y trabajo, algo con lo que cuentan todas las naciones escandinavas. Karen Jespersen, responsable danesa de Igualdad, afirma que en su país hay 20 ministros de igualdad: los titulares de todas las carteras ejercen su labor teniendo en cuenta la paridad. En Noruega, el proceso de creación de leyes incluye un asesoramiento de género; en Suecia, los funcionarios reciben cursos de formación sobre igualdad y los informes anuales de cada ministerio (así como los de las principales empresas) deben incluir una valoración sobre la gestión de la paridad. Todos estos países elaboran presupuestos “de género”, que vigilan que el dinero público se distribuya equitativamente entre hombres y mujeres.

LABOR DE TODOS

Esta política transversal, conocida como “gender mainstreaming”, es una de las claves de la igualdad y constituye la filosofía oficial de la Unión Europea desde 1999. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ya ha declarado que Aído, además de ocuparse de las competencias de su cartera, hará una “tarea transversal” de impulso y coordinación de políticas de otros departamentos. También ha apuntado la necesidad de que las féminas ocupen más espacios de poder dentro y fuera de la política.

Altamira Gonzalo, por su parte, espera que se vigile la igualdad en todos los ámbitos y niveles: “Estamos muy satisfechas con la paridad del Gobierno –asegura–, pero pedimos al presidente que tenga la misma actitud en los nombramientos que aún quedan por hacer. La presencia femenina en el Consejo General del Poder Judicial, por ejemplo, es bajísima, así como en las organizaciones empresariales y económicas”.

También es importante el apoyo institucional. Los países escandinavos cuentan con un Defensor de la Igualdad, tribunales para los delitos de discriminación y consejos de género municipales. En este sentido, la ministra tendrá parte del trabajo hecho. El Instituto de la Mujer (que pasará a depender de la nueva cartera) y los organismos que se ocupan de estas funciones en las comunidades autónomas llevan muchos años trabajando contra la discriminación. Por otra parte, es imprescindible que los ciudadanos estén a favor de las medidas pro igualdad. Y eso no es sencillo: “¿Cuándo ha dejado alguien voluntariamente el poder y los privilegios?”, preguntaba Arni Hole, ministra de Asuntos de Familia e Igualdad de Género de Noruega.

En España, la reacción no ha sido muy entusiasta: Una encuesta realizada por un periódico nacional ha revelado que el 61% de sus lectores ve como “innecesaria” la nueva cartera. La ministra ya ha subrayado lo importante que es el apoyo de los españoles, al menos en lo que se refiere a violencia de género: “Quien se atreva a levantar la mano a una mujer debe tener claro que se enfrenta a 44 millones de personas”, ha declarado.

RETOS PARA UNA NUEVA LEGISLATURA

• Ley de Igualdad. Será necesario aplicarla y desarrollarla reglamentariamente. “La igualdad es el valor más noble de la democracia”, dijo Aído en su toma de posesión.
• Ley de Violencia de Género. También está pendiente de aplicación y desarrollo. “La tarea más urgente –ha dicho la ministra– es proteger a las víctimas de la violencia machista y lograr el aislamiento social de los agresores”.

• Paridad laboral. Reducir el paro femenino y la brecha salarial, y aumentar la presencia de mujeres en las cúpulas de decisión económica, empresarial y judicial. El objetivo es, según Aído: “Equiparar salarios, oportunidades y lograr la paridad en los consejos de administración de las empresas”.

• Política transversal. Otra misión: impulsar y coordinar las políticas de igualdad de otros ministerios.

HAN DICHO DE ELLA...

Begoña San José, presidenta del Fórum de Política Feminista: “La paridad por sí sola no modifica las políticas, pero no se puede hacer política para las mujeres de la sociedad sin mujeres en el Gobierno. Ahora hace falta la voluntad política de trabajar contra la discriminación”.

• Francisco Camps, presidente de la Generalitat y líder del PP en la Comunidad Valenciana: “Para hacer un canto a la alegría, igual que ha hecho un ministerio para la igualdad podía haber hecho un ministerio al amor. Es un ministerio falacia”.

• Soledad Murillo, ex secretaria general de Políticas de Igualdad: “Concede visibilidad a estas políticas y las coloca en un nivel de interlocución máximo”.

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